• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
  • @MeMalcriaste
    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

Antología Alcanza, de poetas/lectores (V)

   Quinta serie de poetas/lectores que, desde 2008, proponen poemas para publicar en La Poesía Alcanza o dieron su consentimiento a nuestra solicitud para hacerlo.

   En línea desde 2008 en su segundo período, Alcanza para Todos reúne así a gran parte de ellos, como expresión reiterada de gratitud, y a modo de una antología, por así llamarla, artesanal.

   La dividimos en tramos o series, solo para comodidad del lector ante la pantalla. En la primera encabezaron autores de México, acompañados por otros de Argentina, Chile, España y República Dominicana. La serie II comenzó con poetas colombianos, acompañados por venezolanos y costarricenses. La tercera fue encabezada por poetas de Argentina, junto con autores de Alemania, El Salvador, Perú y República Dominicana, y la cuarta por autores de España, acompañados por otros de Colombia, México, Ecuador e Italia.

 

   ALBEIRO MONTOYA GUIRAL, DE COLOMBIA

   Poemas de Albeiro Montoya Guiral, de Santa Rosa de Cabal, Colombia, tomados de la muestra de poesía colombo-peruana “En tierras del cóndor”, (2014), que contó con selección de su compatriota Juan Manuel Roca. Ensayista y profesor universitario, Albeiro dirige el portal literario www.literariedad.co. En 2015 publicó "Una vida en una noche". Está presente en Twitter, en la cuenta @amguiral.


   El nombre del fuego

La vida es amarga, en consecuencia, besa.
Quémate si el fuego en que amamos es el último.
No temas a mis manos que aprietan tus senos
como si fueran dos azucenas vencidas por la noche,
así como yo no temo a tu delicada forma de abarcar mi cuerpo
de hombre o de sueño o de árbol -qué sé yo-,
aprendí a olvidar de qué extraña sustancia amanezco
construido cada día.
Amar es lo único que nos queda por hacer.
Vivir en esta instancia de la muerte
es ínfimo comparado al amor.
Desnudarnos fue un acto apenas cotidiano
como soñar con rosas o bailar antes del sueño.
Desnuda sé amarte como si estuvieras hecha
de azucena estremecida
o de lluvia amaestrada para caer en la melancolía.
Sabe amar mi cuerpo desnudo de hombre o de sueño o de árbol.
No prestes atención a las dos palabras estremecedoras de mis ojos.
El nombre del fuego no se pronuncia:
se besa.


   Eres hijo de ti mismo y te muerdes

Padre, tu único hijo ha muerto para que mis manos nazcan,
tu único silencio fue invadido
por guaduales y lámparas.
Tristes caballos miran la llovizna
de la infancia caer en la ciudad lejana.

Eres padre de ti mismo, infortunio.
Eres hijo de ti mismo y te muerdes.
Padre, tu único hijo ha muerto
y está habitando los zapatos del olvido.


   MARÍA FERNANDA CEBALLOS, DE CALI, COLOMBIA

   Dos poemas de María Fernanda Ceballos, de Cali, Colombia. Al momento de la primera publicación de estos poemas, en 2013, formaban parte de un libro inédito, titulado “La piel, la edad y el tiempo”.

 

   II

Amordazar las palabras
encadenarlas a la metástasis
de lo que "significan".
Someterlas a juicio
y darles la extrema-unción.
Dejarlas en algún paraje botadas,
al amparo de lo que sólo llega
con la puesta tibia del sol.


   III

Habrá que quitarse el corazón
de vez en cuando.
Será necesario hacerlo
cada noche, como método.
- Como quitarse la caja de dientes
y ponerlo en un vaso con remedio -
Asimismo,
será necesario quitarse el corazón
y echarlo en un florero.
A la mañana siguiente nos daremos cuenta
si son flores, las que salieron.


   BÁRBARA HOYO, DE MÉXICO

   Poema de Bárbara Hoyo, de México, quien publica textos en el espacio medium.com/@barbarahoyo. En Twitter, @barbarahoyo.


   Solamente no hay compañía

Ese momento del cual nadie escapa.
Que llega a diferentes edades y se queda por tiempo indefinido
Que puede pasar desapercibido o puede dejar cicatrices importantes.
Que se ve todos los días, bailando en un escenario sin público.
Que se huele en la comida que hace la abuela, mientras te quitan las muelas del juicio.
Que se toca en la piel que te gusta, la más ajena.
Que se oye en los acordes que se pierden en el silencio.
La soledad sabe disfrutar de la compañía.
La soledad nunca es constante, le gusta ir y venir, mover el cuerpo.
La soledad no da ilusiones de libre albedrío.
La soledad te platica, te ríe, te cuida. La soledad es la crueldad más íntima.
La sol/edad le pone color a los días.
Recibirla con respeto
Enfrentarla con todo el cuerpo.
Tener la voluntad de vivir con ella.
Y después saberle decir adiós.
México
Merced pedimos! Y
Éxodos y éxodos y éxodos de miseria.
Xilófonos tocando nuestro himno... siempre al grito de guerra.
Indígenas luchando con hambre en las venas.
Comenzar a creer como estrategia
O morir desangrados como condena.


   MÓNICA GAMEROS, DE MÉXICO

   Poemas de Mónica Gameros, quien publica en http://monicagamerosonline.blogspot.mx/


   Migrante

Fragmentada,
lengua rota, voz de cristal y un par de piernas
que sólo saben volar.
Si supero el invierno,
la primavera será agua y el verano,
la nube eterna que me parió, luego
seré viento y arrastraré las hojas
para armar avioncitos y emigrar otra vez.


   Rockstar love
   I

Te espero aquí,
en la orilla del mundo, en la puerta del caos,
con tu mirada extasiada por el brillo de un horizonte escarlata,
con tus dedos hartos de la espera; frenéticos,
bailan sobre las horas.
Te espero porque estando tan lejos,
te conviertes en nubosa montaña.
Cuento los días,
soy tierra húmeda
para tus piernas arbóreas.
Te dibujo en cada bocanada de cielo,
te dibujo en cada segundo, mientras,
los arribos son una desfile de planes
tatuados en nuestras lenguas.


   II

Vienes y te vas
-como las tormentas- y yo,
en el medio,
te contemplo.


   III

Atascados de endorfinas, sonreímos.
A veces algo muy parecido al amor,
espanta a los fantasmas.

 

 

   CONRADO YASENZA, DE ARGENTINA

   Poema de Conrado Yasenza, de Buenos Aires, Argentina, quien publica sus textos en su espacio http://molinorojoyfernet.wix.com/molino-rojo-y-fernet. En Twitter, @conradoyasenza


Desde su falsa anatomía material
la camisa oscila
como el cuerpo inerte del ahorcado
y el talle es una medida depuesta
para estos días de cielos raídos.
Así sucede en verano cuando las formas se diluyen
y los mediodías toman del lino su docilidad,
la resistencia y la tersura de la piel vulnerada
por pliegues ya casi anónimos.
Así sucede.
Hartazgo espurio y ceremonias legadas
frente al círculo del hombre,
círculo consensuado entre flores artificiales
y burdas escenas con horizonte de mármol.
Qué ciencia es la que rastrea la huella en el musgo
dónde se hallan los signos corrompidos
por la carencia de máculas blandas y poderosas.
Sincero es este clavo en el empeine
y triste su secreto de río,
desmayo entre canillas y urnas sin orinales
ni baldosas
ni cuerpos ahorcados por percheros.
Tal es la sed que da el querer ceñirse
a la oscuridad del verano.


   JAVIER LERENA, DE ESPAÑA

   Poemas de Javier Lerena, de Madrid, quien publica textos en http://javierlerenapoesia.blogspot.com.es/. En Twitter, @javlere. Publicó "El silencio en su hueco", obra con la que ganó el Premio Internacional de Poesía Manuel del Cabral.


   La palabra hueca

En el aire,
suspendida,
quedó una palabra hueca.

Su tacto blando mantiene
a duras penas
la compostura.

Nació tarde y mal,
de labios indecisos,
incómodos,
distintos a los que conocían mi cuerpo

entonces.


   Intocable

El intocable tiene la edad de mi hijo.

Se sienta sobre un cartón de nevera,
en la Gran Vía.

Sabe escribir, el papel lo delata:

"Homeless and hungry
please help me".

En un perfecto inglés.


   CAROLINA BUSTOS BELTRÁN, DESDE FRANCIA

   Poemas de Carolina Bustos Beltrán, nacida en Bogotá en 1979 y residente en París. Participó en revistas de literatura de su país e internacionales y recibió varios reconocimientos. Publicó en 2014 el libro de relatos “Sueño Stereo”. En su momento, estos textos fueron publicados en http://entremaresmagazine.com/

   Fantasmas

se les escucha vagando en las esquinas del nervio
así como sus voces son ecos de evocación y melancolía
asechan, se posan en los escaparates rotos
se llenan de polvo como los juguetes viejos que (ya) nadie quiere tomar
yo llevo viéndoles desde hace meses; mirarme sin recato
intentando disturbar el paso lógico de los días
reclamando que los tome entre mis brazos y les haga mimos
sonriéndoles con muecas tibias que buscan besos
son fantasmas alados, brillantes llenos de rústica poesía
fantasmas lúcidos, humanizados con perversa ironía
fantasmas alquilados para noches eternas de insomnio
son fantasmas (al final) con nombre propio
arrogante ignoro el rumbo de mi deseo
repelerlos, quizás cazarlos
embalarlos en frascos
exhibirlos en botellas o dejarlos olvidados en el mar
vosotros a los que he hecho germinar en mi vientre
victimas incesables de mi propio desasosiego
frutos rebeldes de mi tiempo… (paréntesis)
paradoja del placer, instante que emigra
oh fantasmas, dejadme seguir,
la larga ruta reivindica mi paso
su perfume sabio se escurre en mi manga; angustiosa telaraña
me ordenan temperar, no fundir mis huesos en su arena
fantasmas, yo con vosotros río
y vosotros os reís de mí
mirad atentos, la misma raíz erguida en la tierra
resiste en mantener intactas vuestras sombras


   1

Uno se vuelve vacuo,
pendejo
recalcitrante
etéreo

uno se nombra con palabras que no conoce
se hace sombra, viento, espejo
busca en el otro un poco de su yo

uno se cree de tantas maneras
que también se cree varias mentiras
y uno camina, rueda por el mundo
imprimiendo el informe del tiempo que le tocó vivir

uno va solo o acompañado
depende de cómo o con quién se levante
despeinado, sin afeitar
tímido, quizás con risa

y uno se vuelve dos
confundido en la composición de un número par
uno se enreda; se tropieza; se quema

se pegan a la piel trozos de aquel dos
para llevarlo como si fuera un llavero
a ese lugar donde se abren todas las puertas

y ese dos
vacuo
pendejo
recalcitrante
etéreo

abandona de repente el terreno
la unidad se encuentra insulsa
sola, triste, melancólica.

Uno debería aceptar
que es tan sólo eso:
un número sin par.

 

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