• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Antología Alcanza, de poetas/lectores (II)

   Segunda serie de poetas/lectores que, desde 2008, propusieron poemas para publicar en La Poesía Alcanza o dieron su consentimiento a nuestra solicitud para hacerlo.

   En línea desde 2008 en su segundo período, Alcanza para Todos reúne así a gran parte de ellos, como expresión reiterada de gratitud, y a modo de una antología, por así llamarla, artesanal. Esta reunión de autores y textos discute indirectamente con quienes afirman que la circulación de poesía por las redes es en sí misma perniciosa. La selección no está regida por ningún patrón literario ni temporal. La habitan textos que tocaron nuestra sensibilidad como lectores. La explica la ilusión de una pertenencia: buscamos entre todos la palabra poética, una estación de partida y  jamás un punto de llegada.

   La dividimos en tramos o series, solo para comodidad del lector ante la pantalla. En la primera fueron publicados autores de Argentina, Chile, España, México y República Dominicana. Siguen ahora de Colombia, Venezuela, Honduras y Costa Rica.

   (¿Y si fuera esto semilla para un libro?)

 

   LUIS ÁNGEL ZOLA, DE COLOMBIA

   Dos poemas de Luis Ángel Zola, de Medellín, Colombia. En Twitter, @LAngelZola. El espacio de vínculo que el poeta ofrece es https://www.facebook.com/langelzola.

 

    (Deshoras VI)

Esa caligrafía del alba que traza los olvidos
entre atmósfera de luna y ecos perforados
allí donde mis labios precisan tus labios
donde la niebla precisa la sombra
donde la raíz silenciosa del fuego es parecido al llanto
donde tu piel desnuda es un jardín de espejos
donde la arena se resguarda en las aristas de tus manos
allí donde hay palabras que se dicen sin siquiera abrir los labios
donde todo se sucede y se desangra
donde tu respiración es un grito insoluble entre las distancias
allí donde las manos se despojan de sus ropas invisibles
allí donde te miro a los ojos y encuentro un murmullo
el murmullo de las olas.

 

   La estela de un suspiro

Buscar en los sueños
en las bocas estiladas de la tierra
en los diálogos del alba 
y en el aire enfermo
Buscar en el tic-tac del tac-to
en la mugre
en la puesta del sol y el horizonte
Buscar en la mirada del agua
en el tornasol violento de la saliva
en los bronquios de los insectos
en las fases de la luna
en la luna
y en los inciertos.
Buscar en la media noche la unidad completa
completarse con la sombra de los objetos
deshilarse de lo prolijo y de las sucesiones lentas
y entregarse a los encuentros
como se entrega un instante
sin treguas
sin lamentos
mientras la cordura se venda los ojos
y deambula con los ojos clínicos
dispersos.
Buscar en lo submarino
la mecánica del vuelo 
la estela de un suspiro
la furia de una gota de agua
sobre un paraguas inquieto
Buscar la quietud entre el movimiento
en las erecciones y las historias no contadas por el viento
Buscar en las alas de las golondrinas la palabra que nos falta
y gravitar sobre una silla como un bosque transitado
Buscar en los residuos, en las murallas, en los reflejos
y violentar a todo pulmón
la intimidad de lo que somos,
espejos.

 

   AMELIA GÓMEZ, DE COLOMBIA

   Poema de Amelia Gómez, de Bogotá, Colombia.

  

   Los gritos de mi ciudad

 

Media noche,
mi ciudad no duerme
me espera ansiosa en la lejanía
mientras los vagones del tren
esperan pasajeros
con media vida por recorrer.

Y mi ciudad llora, grita, gime,
por un desesperado cadáver
con una hermosa sonrisa.

El regresar a mi ciudad,
con alma o sin ella,
pero regresar,
a los primeros vicios
y tormentas,
a esas huellas ancestrales
en la marea.
Volver, entre pantanos,
pero volver,
con el corazón hecho trizas
con la mente tranquila,
pero volver,
con los recuerdos intactos.

Mi ciudad,
media noche y no duerme,
jamás lo hace,
vive un espera
de dos mil años.
Yo juego al contar lágrimas
porque seguro
que a la dos mil lágrima
estaré reposando
en las raíces
de mi amada ciudad.

 

   SEBASTIÁN BELTRÁN OSPINO, DE COLOMBIA

   Dos poemas de Sebastián Beltrán Ospino, de Manizales, Colombia. En Twitter: @SebasBeltranO. El poeta publica en: http://sebasbeltrano.wordpress.com

 

   Turba de sueños

Mis anhelos se cristalizan bajo mimbres de nubes

que agitan la lluvia como pañuelos de adioses.

Bogotá, turba de sueños.

 

 

   Yo-oceánico

 

Soy cuerpo de días

con sentimientos anfibios.

De voces extrañas

que se sienten tan mías.

De miradas perdidas

que se buscan en otros.

De dolores frecuentes

por razones ausentes.

De sabor a mar

porque mis querellas se agitan

con apetencia oceánica.

 

 

   ANA SOFÍA BURITICÁ, DE COLOMBIA

 

   Dos poemas de Ana Sofía Buriticá, de Medellín, Colombia. En Twitter: @Phiaciel. La poeta publica en el espacio: https://nadanuncanadie.wordpress.com

 

 

A su lado fui todo lo que quería,

menos presente y futuro,

lo nuestro fue un amor discontinuo

con encuentros carnales y prosas rotas.

Siempre tuve oportunidad de decirle

todo lo que lo amaba,

pero no pude hacerlo

por temor a la perfección del olvido.

A veces

quisiera buscarlo y llevarlo a una fiesta fúnebre,

para gritar y enloquecer con la palabra sexo,

mientras  mis ojos derraman fragmentos de viejos errores

y mis brazos envuelven su delgada cintura.

A su lado fui todo lo quería,

menos presente y futuro.

 

--

 

Tengo la sangre fría y el corazón dividido en distancias enormes

mi sexo es femenino y mi alma asexual

camino y corro

lloro y blasfemo

estoy amando las calles oscuras que habitan los hombres tristes

un orgasmo es un libro que me abraza hasta el gemido

un estómago vacío que recibe la miel del Jack Daniel´s para hacer traquear la cama contra la pared vecina.

Querer con esperanzas bajo un cielo nauseabundo es arriesgarse a atender el dolor con las piernas abiertas.

Este día es un montón de palabras

un suelo gris y una carretera agujereada.

Solo yo puedo escuchar la canción que viene de los árboles

arrastrada por la voz de un hombre

solo yo puedo vivir con un cuerpo desnudo sudando sobre mi.

 

 

   MARÍA VERÓNICA GIBBS, DE VENEZUELA

   Poema de María Verónica Gibbs, de Venezuela. En Twitter: @Guashabita. Ella publica en el espacio: esenciaguayabita.blogspot.com

 

   Carbón

Ladran mis dedos de carbón

Apenas trazo
casi vehemencia
Afán por esbozar tu boca 
junto a la mía

Rama seca 
enverdece al pintarte. 
Piedra noche 
ilumina al deshacerse. 

En el lienzo 
la entrega del fuego

En mis manos
tu blanda y tersa mordida.

 

   GARLA KAT, DE VENEZUELA

   Poema enviado por Garla Kat, de Venezuela. En Twitter: @garlakat. Además de participar de revistas impresas y digitales, el poeta publica en su espacio:

http://garlakat.blogspot.com

 

 

   Rasgo final

Tus labios son mis jardines donde podo con besos tus nacientes pétalos.
Eres un amor prohibido y eso le provee demencia a mis infieles pecados.
Fecha a día; lamo tus lágrimas como un perrito fiel que malgastó su hueso.

Estoy pactando con las promesas en la cornisa del deudor.
Voy a adueñarme de tu corazón; si él se descuida un poquito nada más,
usaré el camuflaje dependiendo de la sembrada alfombra del trecho.

Prolongaré hacia adelante como un cangrejo azul colmado de ilusiones.
Emplearé las provistas pinzas como sigilosos remos que bailan esperanzas
y te raptaré montada en un caballito de fuego, custodiada de peces y gaviotas.

Espero que vengas, porque si no desataré mi furia para herir al silencio
y apedrearé el tiempo hasta ultimar su transparente e impenetrable cuerpo
para así condenarme al irreversible hueco del desamor.

 

   GLORIA MILÁDELAROCA, DE VENEZUELA

   Poemas de Gloria MiládelaRoca, venezolana residente en Miami. En Twitter: @GMiladelaRoca. Es poeta y creadora visual, con exposiciones en varios países.

 

   Venus

 

Su boca de agua

dormida

deshabitada

entretiene la lujuria

con melodías

Ofrece su mirada

hospedaje de ligerezas

en la noche negra

devora machos

Encanto prieto

corona viva

limbo de pecados

Dirige un juego de cartas

en la isla de la utopía

 

   Silencios

 

Hermanos cristalinos

bordados de penumbra

justifican su trayecto

íntimos

La túnica incrustada de humedad

libera su llanto escondido

cómplice del sueño extranjero

olvida su escasez en la mesa de un café

 

 

   GUIDO TORRE GANNOUN, DE HONDURAS

   Poema de Guido Torre Gannoun, de San Pedro Sula, Honduras. En Twitter: @guido_torre.

 

    Creer saber

 

Pasan los días caminando,
Cargando en brazos a las horas muertas,
Derretidas, como cera de una vela solitaria,
Que vigila el sueño de la obscuridad perpetua,
Habitante de una caja llena de tesoros acumulados.

Al lado hay un espejo,
Donde se asoma un rostro idiota que llora,
Rabiando siempre su desgracia,
Que no comprende que a veces perder es ganar,
Que mientras más fracasos se avecinan,
Más se acerca la victoria.

Siempre cree y no lo sabe,
Mientras otros saben que no creen,
Pero solo creen que lo saben.

Hasta que arremeten fieras acorraladas,
Ya en el ocaso de la guerra,
Pero es posible que sea ya muy tarde,
Y ha vencido el sueño, ha vencido el sueño.

 

   ISMAEL ARANDA POVEDA, DE COSTA RICA

   Poema de Ismael Aranda Poveda, de Cartago, Costa Rica, quien publica textos en el espacio: http://ismaelaranda.wordpress.com

 

   Burócrata en espera  

 

Aunque hoy por demás todo parezca

 concha quebrada o lunes amarillo

 la corriente subterránea se mantiene ruidosa y silente

 debajo del nudo de esta corbata que exuda

 un canto de ave volando prodigiosa mar adentro

 

 Las ruedas de la silla moribunda

 asemejan al más escarpado precipicio

 la columna se tuerce como torre

 sobre el vagón pútrido y balbuceante

 

 Los brazos se resisten

 son tomados por las muñecas

 No poder hacer más

 que soplar un tornado imaginario

 

 Ya llegará el crujir de las cadenas

 el caer de los candados

 el batir de las alas blancas

 ya llegará el temblor de las arenas

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