• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Henry Luque Muñoz

 

   Se consagró el poeta

 

Se consagró el poeta a observar sus versos,

Los enfrentó a una espada,

A ver cuál lograba mayor dureza,

Más brillo, más afilada maravilla:

Comprendió que los versos se desenfundan como dagas.

 

 

   Padre mío

 

Mi padre coleccionaba el canto de los pájaros

domesticaba las arañas bebía un cielo reventado

y saboreaba dulces vocales consonantes ebrias

aunque viviera estampillado contra el muro.

 

Mi padre coleccionaba huracanes serpientes

y heridas que nunca cicatrizan

una mujer coagulada en su espina dorsal

el trueno que gotea desde unos ojos huérfanos.

 

Cosido al fósforo con su lengua de diamante

él se paseaba por el aire

discutía con el pico del cóndor

y el clamoroso viento lo llamaba por su nombre.

 

Jamás tuvo un no para la estrella errante

jamás tuvo un sí para el ladrido del resentimiento.

Mi padre escribía versos

que luego corrían en cuatro patas por la jungla

escribía con lava en el lomo de la nube

y en la caja del difunto

hasta que un día se le cerraron los párpados.

 

 

   Aurora sin cuerpo

 

El día se levanta

en la blusa abierta de una mujer

y gasta sus horas entapetando el campo de promesas.

Llegan obreros rompiéndose la voz a golpes de martillo.

Los pájaros se llevan el aire.

El cielo guarda el óxido de los tiempos idos.

Solo un avión cargado de extraños, relleno de cartas

para una novia que jamás regresa.

 

 

   Parábola

 

Muy tarde aprendí

que todo cuanto existe proviene de los sueños,

que quien vive de espaldas a la fábula

pasará las noches en desvelo.

Con letras de sangre debí escribir en cuadernos implacables:

hazte invisible y nunca morirás.

 

 

   Modernidad

 

Cada vez que se construye una avenida

en este frágil distrito, se ahorcan árboles,

se saca a los tuberculosos para monda la pica

sobre las acres extensiones.

Esta tarde romperán una casa para embellecer la capital,

y morirán cuatro niños, dos palomas, una jarra vacía.

 

 

   Palabras

 

                    No son muchos los profetas verdaderos…

                                                          Dmitri Venevitinov

 

No estorbéis al hombre que sueña,

Dejad que con sus alas libres

Se remonte a las alturas.

 

No toquéis su silencio

Abrasado por la inspiración.

 

Él nos traerá el brío de la infinitud,

Detendrá los ríos con su canto

Para que puedas contemplar el brillo.

 

No estorbéis al hombre que sueña…

 

Y si queréis hacerle homenaje,

Pule tu propio sueño.

No lo humilléis con laureles.

 

(De “La risa del ahorcado”, con compilación a cargo del poeta Fredy Yezzed, Colección Poesía, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2015. Henry Luque Muñoz nació en 1944, en Bogotá, y murió en esa misma ciudad, en 2005. Su primera publicación de poesía fue “Sol cuello cortado”, en 1973. Siguieron “Lo que puede la mirada”, 1977; “Libro de los caminos”, 1991; “Polen de lejanía”, 1998; y “Arqueología del silencio”, 2002. En 2006 se publicó el libro póstumo “Escrito con la garra del halcón: Del Diario inédito de Alexandr Pushkin”. Fue también ensayista, traductor, compilador y docente. Vivió en Rusia un largo período, durante el cual estudió la literatura de ese país, donde a la vez colaboró con la presencia de escritores latinoamericanos. Poemas suyos fueron traducidos a varias lenguas).

 

 

   Paraísos

 

                        No te cases con la rica…

                                     Tarás Shevchenko

 

Si envidias al rico

tu corazón morirá comido por la polilla,

si envidias al pobre

dormirás con los ojos abiertos,

si envidias al famoso

conseguirás cambiar tu rostro por una máscara.

 

No envidies a nadie,

aléjate de los paraísos inventados

en el cielo y en la tierra.

 

 

   La pregunta

 

Qué es un país, me pregunto,

¿Será un abanico de paisajes

con canción de fondo?

¿Un mar que se agiganta hasta tocar el cielo?

¿Un coro de hombres anónimos

que caminan como faraones?

 

Un país es lo que nosotros edificamos

mientras sus detractores duermen.

 

 

   Talismán

 

Esta mujer es mi talismán,

En ella reside toda la gracia de la alquimia.

 

Cuando cruza,

La ruina del día se levanta

Y se convierte en una canción.

 

 

   El viaje es un oficio interior

 

El viaje es un oficio interior:

Se llega adonde se quiere llegar.

 

A lo desconocido.

 

Si todo hombre es una sombra de sí mismo,

El espacio que lo nombra es otra sombra.

 

 

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