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    Se afiebra el corazón cuando la luna se lleva por dentro
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    Soñar es un acto político

Sigue latiendo

 

   ÓSCAR HAHN

 

 

   Música prohibida

 

Un amor como una anomalía del universo

 

Un amor

que desvía el curso de los ríos

el discurrir de la savia en los árboles

el fluir de la sangre en las venas

 

Un amor

que no respeta ni códigos ni leyes

ni dogmas ni mandamientos

y cruza con luz roja

la intersección de la vida y la muerte

 

Un amor

que hace creer al Diablo en los grandes amantes

y rendirles culto y escribir para ellos

la música prohibida

 

Un amor

que inscribe nuestros nombres

en todos los graffitis

de todas las murallas del mundo

 

Un amor indecible como este loco amor

 

 

   No morirá este amor

 

No morirá este amor aunque tú y yo

nos empeñemos en despedazarlo

en reducirlo a escombros y a cenizas

 

Resistirá los duelos y quebrantos

Seguirá respirando por sus llagas

Alzará el vuelo desde los despojos

 

Y cuando llegue el día desdichado

de nuestra silenciosa despedida

será un final al que le crecen alas

 

No emergerán de nuestros labios tristes

las trémulas palabras del adiós

sino las voces del primer encuentro:

 

“Mucho gusto qué tal ¿cómo te llamas?

Parece que te hubiera conocido

toda la vida”

 

Y nuestro amor empezará de nuevo

 

 

   Adagia contabile

 

Un corazón de pronto

deja de latir

 

El cuerpo entonces

deja de ver

deja de escuchar

deja de sentir

 

El corazón se dice

es el lugar

donde habita el amor

 

Pero el amor

es lo que sigue latiendo

cuando el corazón

deja de latir

 

(De “Los espejos comunicantes”, Visor Libros, Madrid, 2015. Óscar Hahn nació en Iquique en 1938. Vivió su adolescencia en Rancagua y publicó su primer libro de poesía en 1961, “Esta rosa negra”. Estudió pedagogía en la entonces sede Arica de la Universidad de Chile y luego viajó a Estados Unidos, a Iowa, en el marco del Programa Internacional de Escritores. Allí realizó una maestría en Literatura. Regresó a Chile y fue encarcelado por la dictadura de Augusto Pinochet. Tiempo después de ser liberado se postuló, y con éxito, al doctorado en la Universidad de Maryland, y luego fue profesor de la Universidad de Iowa. Allí vivió hasta 2008. Ahora reside en Santiago. En 1981 publicó en su país “Mar de amor”, pero el libro fue censurado por la dictadura. En 2012 publicó en Chile “Poesía Completa”. Recibió el Premio Altazor de Poesía, en 2003; el Casa de América que se otorga en España, en 2006; el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en 2011, y el Nacional de Literatura, en 2012, entre otros. Con “Los espejos comunicantes” obtuvo el Premio Loewe, en 2014).

 

 

   GUILLERMO BIANCHI

 

 

   Conclusiones

 

este amor que no empuño ni reclamo

este deseo que resguardo en vos

como una medallita de la suerte

este amor de sonámbulos y espías

de aliento contenido

de sangre en movimiento

una sombra pegada a la pared

trepando por la furia del espejo

amor que no es abrigo

ni sábana

ni oxígeno

sino una cuerda

que intenté sujetar

para no ahogarme

y repentinamente

se enredó en mi garganta.

 

 

   Accidentes

 

Tengo un modo tan triste de buscarte:

abandonado,

sin hacer preguntas

de memoria volviendo a los lugares del crimen

harto de amor,

empapado de celos.

Un modo tan inútil de tentar al azar,

que fumando

que solo

que abstraído

vas a encontrarme vos

accidentalmente,

en el peor sentido del vocablo,

vas a caerme encima

lo presiento

como el piano de cola

de un dibujo animado.

 

 

   Cuestiones

 

¿puede el amor cubrirse el pecho

            hacer pan de lo ajeno

            deriva de lo anclado

encender velas negras en la noche temprana

donde hasta ayer danzaba la hojarsca

y el hocico del aire cerraba los cristales?

 

¿puede sacar el cuerpo

la piel a la caricia

transitar el insomnio a fuego lento

            y arrojarse al silencio

            con las manos atadas?

 

 

   Abrazo

 

¿no fui barro?

¿no vengo de tus manos?

¿no me quedé a soñarte

            descifrarte

sólo para nombrar con otra boca

las formas destempladas del amor

el doble filo del puñal caído?

¿no vengo de tus manos

            que fondearon en mí

como barco en la arena

no viajaron tus manos

plenas de luz

            de inagotable mar

no vengo de ellas?

¿no se fueron

            cerrando en estampida?

¿no se hundieron

            profundamente tristes

en la trampa de hielo

que les tendió mi abrazo?

 

(De “La luz de los vencidos”, Colección Poesía de Enigma Editores, Buenos Aires, 2012. Guillermo Bianchi nació en Buenos Aires, en 1970. Esta obra fue finalista del Premio Internacional de Poesía Olga Orozco, organizado por la Universidad Nacional de San Martín, provincia de Buenos Aires, y cuyo jurado integraron los poetas Juan Gelman, Jorge Boccanera, Antonio Gamoneda y Gonzalo Rojas. Bianchi obtuvo otros reconocimientos, como el premio Azahar de Plata, primer concurso de poesía inédita organizado por la Sociedad Argentina de Escritores y la Societá Dante Alighieri de la Provincia de Tucumán, norte de Argentina).

 

 

 

   JORGE HUMBERTO CHÁVEZ

 

   Única

 

Única, entre todos y todo, situada

como una hoja sola en el centro y

la hojarasca, hecho tú de la margen,

en la más pura espera como un grano

de polvo en tanto mundo, abstraída,

 

alejada, sola. Yo no sé, quizá deba

desde el tiempo ralente y el avance

del yo en mí, preguntar: ¿cómo

radicas el amor, el cuerpo que se quiere

habitar, la poderosa daga de los ojos,

el rostro en el dormir?

 

Lo cierto es que ahí estabas.

Y yo en el grito crecía de otro paso,

era en el llegar el ansia, el arco

contra el dardo, toda en fuga la luz.

Y digo que no sé, que nunca:

 

son tus manos moviéndose, o la plena

y sustraída belleza de tu pecho, o

tus muslos como una doble alucinación,

o esa mirada eterna que hace magna

tu cara: ahí está

 

y ahí estás, tú, renovada, esperándome

 

 

   Canciona

 

                        a Fabiola Olivares

 

Te estoy tocando

he ingresado en tu límite de calles y de núme-

            ros y en verdad estoy de ti tan cerca

            que volando puedo ver tu respiración

            y sentir

tu alto pecho en el subir y bajar de la noche

            después del amor que convocó a mi

            dominación con otro nombre, otros

            labios, un cuerpo más afín a ti, pero

            menos lesivo que mi mano

 

tocándote en un dormir equívoco en mi sala

            y mi recámara, en un hotel al sur de

            esta cosa que somos salivando y so-

            ñándonos perdidos y encerrados en

            cápsulas de cáscara y de tiempo

y como un avión que surca el cielo a diez

            mil metros de ti en tu dormir, como

            un auto veloz que hiende universos

            y calles contiguas a tu sueño, como

            una mosca límpida posándose en tu

            mano de ti

 

estoy tocándote

            te toco en sus manos infértiles, te

            llamo con su voz como un eco vací-

            o, celebro tu alegría de vivir como un

            hueco fantasma, llevo la vida en ti

            como su anverso y su negación y así

te estoy tocando

 

(De “Ángel”, con ilustraciones de Fermín Gutiérrez, Colección Liminar, Mantis Editores, Tlaquepaque, Jalisco, México, 2009. Jorge Humberto Chávez nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1959. Licenciado en Ciencias Sociales, comenzó a publicar poesía en 1981, con el libro “De 5 a 7”, al que siguieron “Nunca será la medianoche”, “La lluvia desde el puente”, “El libro de los poemas”, “Bar Papillón” y “La ciudad y el viaje interminable”, antología que abarcó su obra de 1980 a 2000. Obtuvo distinciones numerosas, comenzando ya en 1981 con una mención en el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. Ganó ese mismo año el Premio Nacional de Poesía Colima, otorgado por un jurado que conformaron Alí Chumacero, Víctor Sandoval, Juan Bañuelos, Jaime Labastida y Carlos Montemayor. Se desempeña como docente de literatura).

 

 

   IDEA VILARIÑO

 

   La flor de ceniza

 

El amor… ah, qué rosa.

Tenla, sostenla, súbele aguas dulces y puras,

vela la milagrosa ascensión del perfume

y esa niebla de fuego que se le dobla en pétalos.

El amor… ah, qué rosa, qué rosa verdadera.

Ah, qué rosa total, voluptuosa, profunda,

de tallo ensimismado y raíces de angustia,

desde tierras terribles, intensas, de silencio,

pero rosa serena.

Tenla, sostenla, siéntela, y antes que se derrumbe

embriágate en su olor,

clávate en las espadas del amor, esa flor,

esa rosa, ilusión,

idea de la rosa,

de la rosa perfecta.

 

 

   Sombra llanto

 

De luz intensa por volver

aún y tú y antes que el día

y que la noche y que

y sin milagro alguno

sin otra vez

campana blanda

aire macizo y dulce lleno de llanto

no se encuentran se encuentran

sin miradas

lleno de llanto todo aire macizo

boca de piel de ah de vida hastiada

renegada de cuanto no le es boca

llena de hastío y de dolor y de

vida de sobra

dada tirada así llena de llanto

de música o lo mismo

de materia de aire pesado y dulce

de canto temblor pánico

de hastío sí

de epanto sí de miedo triste.

 

 

   El amor

 

Un pájaro me canta

y yo le canto

me gorjea al oído

y le gorjeo

me hiere y yo le sangro

me destroza

lo quiebro

me deshace

lo rompo

me ayuda

lo levanto

lleno todo de paz

todo de guerra

todo de odio de amor

y desatado

gime su voz y gimo

río y ríe

y me mira y lo miro

me dice y yo le digo

y me ama y lo amo

-no se trata de amor

damos la vida-

y me pide y le pido

y me vence y lo venzo

y me acaba y lo acabo.

 

 

   Comparación

 

Como en la playa virgen

dobla el viento

el leve junco verde

que dibuja

un delicado círculo en la arena

así en mí

tu recuerdo.

 

(De “Poesía completa”, con introducción de Luis Gregorich, Cal y Canto, Montevideo, 2002. Idea Vilariño nació en Montevideo, en 1920, y murió en esa misma ciudad, en 2009. Comenzó a publicar poesía en 1945, con “La suplicante”. Fue también ensayista y traductora. Es considerada una de las exponentes más destacadas de la Generación del 45 del Uruguay, en la que figuran también Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti y Amanda Berenguer, entro muchos otros. En 1998 se estrenó el documental “Idea”, dirigido por Mario Jacob, sobre su vida y su obra, y que incluye una entrevista a la poeta. Textos suyos fueron musicalizados por Daniel Viglietti y Alfredo Zitarrosa).

 

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