• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Martín Echeverría

 

Hay un río sobre el río

 

se aleja y vuelve

estira el agua

 

desde el hambre a las palabras

de la carne a la mañana

 

un airerío

que mece las ramas

árbol adentro

 

un río contra el agua

de esta sed extraña

 

 

--

 

Me dejo caer hacia arriba

por el plenilunio entre mis sienes

 

sediento

de tus nombres de hembra y no

 

bebiéndolos de a uno

con la unción de un pez inmortal

que boquea

en el agua última

 

con sospechar tus vidas no me alcanza

 

me urge

lamer tus alturas

rendir una flor de papel

en los desiertos donde no estuve para morirnos

y una bandera de agua en tus gemidos

más claros

 

o tan siquiera

leer tu mano al trasluz

 

adivinar

si te estoy queriendo

o sólo

me quiebro en el frío

sin el abrigo de tu sombra

 

 

--

 

Se agita este nudo

calamar en fuga que asoma sólo

con las primeras chapitas de la noche

 

se traga el mar y lo expulsa

en una diástole poética

de siglos

 

respira con los álamos

comiendo el impalpable azúcar

de la primavera sobre ti

 

transpira acompasado a la tierra

y los brotes del verde

le erizan la ternura

 

mas

cuando apareces

con tu andar de pez mágico

lo aturden las mareas de la sangre

 

de tu ausencia y no

de cuando te duelo y no

de lo que oscila en tu mirada

 

 

--

 

No hay exilio mayor

que esa sal que te cruza lo ojos

lo sé

y me venzo en el ombligo del asco

 

si con tu risa vas

a horadar mi nombre

que sea pronto

antes que me desangre de cenizas

por los callados vinos

de mi pena

 

si nadie sabrá odiarme dignamente

ni quererme de la peor manera

 

 

 

--

 

Tiene la sombra verde

unos hombros de aguacero

si profeso la religión de mirarla

un relente de vidas pasadas

me puebla

 

puedo ver sus pies

merodeando

bajo la puerta de mi voz

ahí

el reloj amenaza al tiempo

que trastabilla

 

pero nada

 

 

--

 

 

Tapiarte de ojos

 

que si nos camina la noche

las ventanas

desnudará los puentes

sitiados por lobos

 

en cuál grieta de lo arcano

en qué esquive del canto

en cuál fuelle del verso

te esconderé del odio

te haré invisible al fuego

 

cómo evadirte de

los cínicos crónicos

los rifles sanitarios

los neutrales de turno

 

tras qué puerta sin diente

te arrancaré de las pastillas

de apagar estrellas

 

vete

antes de que este lobo

aterido

someta mis hilos

 

(De “pezríoluna”, con epílogo de Gabriela Pais, Ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, en edición a febrero de 2015. Martín Echeverría nació en Mendoza, Argentina. Publicó “Los Desangelados, abrazos en la intemperie”, en 2007; “Los invisibles y otros secretos”, en 2011, con segunda edición en 2012. Es también narrador y compositor de letras para temas musicales. El Fondo Nacional de las Artes de su país lo distinguió en 2004 por su obra “Tonada por Armando”, dedicada al poeta Armando Tejada Gómez. En 2006 recibió el premio “Escenarios”, del diario UNO de Mendoza, por su labor como gestor del ciclo de música popular contemporánea “Los Buscadores”. El poema “Desaparecido”, incluido en esta selección, fue premiado en el concurso internacional Librería Mediática, de Venezuela. En noviembre de 2014 fue invitado al XIX Encuentro Internacional de Escritores de Monterrey, México. Publica también en su blog, www.echeverriapoeta.blogspot.com.ar).

 

 

Estará amordazada

dormida en el ruido

 

cruzada de silencio

dormida en el ruido

 

bajo el hielo siento

mi hastío crujir

a su paso

 

quién vendrá una noche

por el Sur del silencio

o una mañana

hasta la frontera andina

donde los ríos despiertan

 

quién

con el grito certero

a morder donde duele

lo que he sido

 

quién

a soplar por mi boca

la exacta cifra de lo onírico

 

quién

en las madrugadas que trajino

por su errante

hambre de mí

 

quién

a injertarme un vendaval de astillas por los huesos

a enjugarme los labios con su nombre

a traer noción de que la han visto

entre las vides de un marzo cualquiera

cosechando del rojo

su espejismo

 

quién aparecerá entre las sombras

a soñar conmigo que despierto y ella

no se ha ido

 

 

--

 

Las palabras que te dije

bajan de lo que late

en la altísima noche

 

los vapores que tiemblan

en sus redondos sonidos

desdibujan

la ciudad innumerable

y se echan a dormir

en el mar que se escucha

cuando callo tu nombre

 

cierran los ojos las palabras

y recuerdan la infancia

madre juguetes perros

 

hasta que tú las oyes

sólo entonces

se sueñan

 

gotas después de la lluvia

en los cables suspendidos

entre la noche y uno

 

 

--

 

Intangibles al amor

sus rostros se dibujan

con las líneas de miles

en las calles

 

ellas los buscan

 

cada negación que cargan

les aplasta el interludio de sus cuerpos

un peldaño más les cruje

en la escalera de atrás

 

sueltan las amarras de aromas

boyan los recuerdos en el gris

alertan la serpiente dormida

desandan imágenes

 

leen mil veces las risas

 

nada

 

en el ábaco de la tristeza

sus memorias siguen sacando cuentas

y aunque les entierra

su aguijón de sal

la soledad

 

nada

 

al final de los pasillos

sólo queda la puerta muda de

lo No

 

no es un cuerpo robado a la vida

no es la oquedad del abrazo pendiente

no es la desierta ilusión que deja cada noche

la esperanza entreabierta

hoy tampoco ha vuelto nadie a su abrigo

 

y ellas no aceptan nombrar a alguien

con esa no-palabra

que vomita abismo

 

desaparecido

 

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