• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Poesía amazónica

 

   ROSARIO AQUIM CHÁVEZ

 

   Una

 

Una mujer

toca mis profundidades

como cuerdas de guitarra,

roba mis lágrimas para sembrarlas

en primavera

y pintar corazones en las estrellas.

 

 

   Recuerdo

 

Este anaranjado atardecer

de garzas soñadoras,

de ríos,

de riberas rojas,

de raíces,

de memoria.

Del tiempo que no olvida,

del ansia que retorna,

del alma que cabalga

en busca de sí misma.

Mientras los perros aúllan

a los fantasmas,

los amores se desvanecen.

Colgada de la noche

que arrulla su nostalgia,

sumergí mis pupilas recordándote.

 

 

   OSCAR BARBERY SUÁREZ

 

   La luna

 

Alguien echó a la suerte esta moneda

Que la telaraña de la noche atrapa.

Soy un mendigo con la mano larga

Y la luna no cae.

 

 

   MAURO BERTERO

 

   En tu voz

 

En tu voz vive el canto

de futuras e inciertas guerras

y en tus ojos duerme la noche

de la paz aún no conquistada.

 

Serte fiel ahora

es navegar el agua

que baja de las montañas.

 

 

   RAMÓN CAMPOS TIBI

 

   Las tres voces de Arlindo Paruma

   (Fragmento)

 

Del Padre

 

Mirá, hijo, si la vida lo tiene todo,

el hombre sólo tiene que vivirla.

Y si no sabe vivirla, es como un tronco seco.

¿No mirás, acaso, cómo vive la selva?

¿No mirás, acaso, cómo baila?

 

Pero ya soy como un gajo seco

que habla con la ayuda del viento.

 

Soy como un tronco seco

botado en este pueblo.

 

Soy como un chaco recién quemado,

sin fuerza de la vida;

como una ramita que se cae,

como toda cosa que ya no tiene voz,

como un pueblo callado

a la espera de la voz del viento.

 

 

   La casa

   (Fragmento)

 

Pies descalzos, barriga grande

y desnudo el hijo del siringuero

desde un barranco

mira un horizonte que no entiende.

 

Sólo sabe que en su vida

van y vienen las noches y los días;

que hace sol y que la lluvia

viene con las grandes nubes;

sólo sabe si el río está seco o no está lleno;

si hay carne, yuca y arroz.

 

Nada más en la rutina de este chico

que en su entraña tiene otro río,

otra historia seguramente paralela,

incolora y dirigida al monte, al castañal,

donde la castaña y la siringa

le aseguran la otra rueda del tiempo, pero está,

seguro que está.

 

Cuando la madre, garrote en mano,

golpea y golpea trapos

que antes fueron camisas y pantalones.

 

Cuando el padre,

trazao en mano,

yamachí a la espalda,

escopeta al hombro,

sostiene la tradición, porque la vida

en el pahuichi del siringuero

es estas cosas y mucho más:

 

en el pahuichi está

el hilo invisible de una historia

intacta porque es siringuera,

persistente porque es macha,

continua porque es humana,

divina porque existe.

 

He ahí lo que esconde la distancia:

San Antonio,

Fortaleza, Palma Real,

una existencia continúa en el castañal,

con el siringuero

respirando la brisa del atardecer,

en un barranco del Madre de Dios,

con las manos en alto,

pero vivo, persistente,

leal.

 

(De “Los tres cielos, antología de la poesía amazónica de Bolivia”, con selección y prólogo de Homero Carvalho Oliva, Editorial 3600, La Paz, 2013. Rosario Aquim Chávez nació en Riberalta, Beni, en 1964. Publicó “Detrás del cristal”, “Memorias de la piel” y “Ojos del cuerpo”. Su obra “Guía de costas” obtuvo el Premio Municipal de Literatura en 1996. Poemas suyos fueron incluidos en la antología “Poetas del Oriente boliviano”. Oscar Barbery Suárez nació en Santa Cruz de la Sierra, en 1954. Poemas suyos fueron incluidos en antologías. Es también guionista, cuentista e historietista. Mauro Bertero nació en Santa Cruz, en 1958. Publicó “Cien pájaros perdidos y un cantor de estrellas”, “Antes de septiembre, solicitudes al destino” y “Memorias del encanto”. Es también pintor. Ramón Campos Tibi nació en Cobija, Pando, en 1953. Publicó “Primera elegía”, “Transeúntes el uno y el otro”, “Las tres voces de Arlindo Paruma y después de la distancia”. Poemas suyos fueron incluidos en la antología “Poetas del Oriente boliviano”. Es también dramaturgo).

 

 

   GUSTAVO CÀRDENAS AYAD

 

    Génesis

 

El primer día

se creó a sí mismo.

 

El segundo día

construyó su casa en las palabras.

 

El tercer día

aparecieron los animales

las vacas y la leche fresca.

 

El cuarto día

sembró

un extenso jardín de geranios.

 

El quinto día

excavó siete mares

y se multiplicaron los peces.

 

El sexto día

(después de inventar el cielo y sus luces)

soñó con una mujer

(la mujer de sus sueños)

 

El séptimo día

a manera de descanso

escaló el Everest

allí en la altura

de la altura

Leyó un poema

de Miguel Hernández,

y

de sus ojos

se inauguró la lluvia.

 

 

   HOMERO CARVALHO OLIVA

 

    Amazonía

 

Puede haber nacido

en otro lado del mundo

llamarme Ismael

y navegar en el Pequod

al mando del capitán Ahab

surcando los mares del sur

en busca de la ballena blanca.

 

Mis padres quisieron que me llame Homero

y que naciera en la Amazonía

sueño húmedo y milagro vegetal

donde los secretos están bajo

las raíces de los altos árboles

y desde el frutecido olor del sinini

del cayú del motoyoé del asaí y del achachairú

se pueden sentir los sonidos de la creación

donde la selva es aún una página en blanco

en la que aparecen Divinidades y animales insurrectos

donde los ríos son los viejos caminos de mi pueblo

por los que transcurren sus míticas historias.

 

Hace miles de años

allá en la tierra de los Moxos país de Enín

de Candire del Paitití y de los Reinos Dorados

los ríos eran potros domados

sobre los que cabalgábamos la llanura.

Perdida esa sabiduría

tras la llegada de las aguas salvajes

que dejaron a las pampas

como un desierto iluminado,

hoy los ríos atropellan desbocados

a las naciones de nuestra Amazonía.

             

Ahora los ríos son los hilos

con los que tejemos nuestros pensamientos

y cargan el recuerdo de nuestros muertos queridos,

sobre los que el Sol y la Luna

              son un tembloroso corazón

                          preñado de abundante vida.

 

Todos los años

después de una nueva inundación

el agua nos descubre los vestigios

de la civilización que una vez hundió

y el viento encrespa los castaños

dejando ver el arcoíris como un aleteo de alas.

 

Allá por la llanura amazónica

y entre la espesa selva

fluye poderoso el río madre de todos los ríos:

                                   el Mamoré

tan grande y potente es su rumor

que nos hace olvidar que alguna vez tuvimos mar.

 

Allá donde el agua es el origen del verbo

solo necesito de una canoa y un remo

            para llegar hasta el playón

                       donde me espera mi amada

                                 desnuda y morena como una gota del río.

 

(Del libro ya citado. Gustavo Cárdenas Ayad nació en Vallegrande, Santa Cruz, en 1961. Publicó “Las hojas de la madera”, “Adamios” y “Con-versos”. Versos suyos fueron incluidos en varias antologías. Es también cuentista. Homero Carvalho Oliva, coordinador de esta antología, nació en Santa Ana del Yacuma, Beni, en 1957. Publicó “Los Reinos Dorados”, “Las puertas” y “El cazador de sueños”. Poemas suyos fueron incluidos en la antología “Poetas del Oriente boliviano”. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía, en 2012, con “Inventario Nocturno”. Es también cuentista y novelista).

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