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Fútbol y poesía

 

   GONZALO ROJAS

 

   Fútbol sin parar

 

Qué desmadre. Mundo; todo lo futbolero, pelotas

y patas, se jerarquiza hasta la cresta

del Aconcagua: ¿metáfora

de patear por patear, o exhibición

de cuero del Testículo

en el césped hinchado así: Mayúsculo: que eyacula y

hace eyacular

estadios enteros y salpica

retórica y grasa por

satélite en

los idiomas todos; el maya,

el etrusco incluso?

                              Pensar

que hubo toreros, gladiadores

en la apuesta, y ritmo.

                                   Píndaro

hubiera llorado.

 

(De "Antología de aire", colección Poetas Chilenos, Tierra Firme, Fondo de Cultura Económica, Santiago, 2004. Gonzalo Rojas nació el 20 de diciembre de 1917 en Lebu, y murió el 25 de abril de 2011 en Santiago. Ganó el Premio Cervantes en 2003, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1992, y el Nacional de Literatura de Chile, ese mismo año. Fue representante diplomático del gobierno de Salvador Allende. La dictadura de Augusto Pinochet lo exoneró de los cargos docentes universitarios que le habían sido asignados. Padeció el exilio en República Democrática Alemana y Venezuela, y regresó a su país en 1994, cuando se radicó en Chillán).

 

    GÜNTER GRASS

   

   Estadio de noche

 

Lentamente ascendió el balón en el cielo.

Entonces se vio que estaba lleno el graderío.

En la portería estaba el poeta solitario,

pero el árbitro pitó fuera de juego.

 

(De “Poemas”, con traducción de Miguel Sáenz, Visor Madrid, 1999. Gúnter Grass nació en Danzig –actualmente Gdansk, Polonia- en 1927. Su primera publicación, en 1956, fue de poesía, pero es también novelista, dramaturgo, ensayista e ilustrador. Entre numerosísimas obras, una de las más renombradas es la novela “El tambor de hojalata”. Ganó el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1999).

 

   MARIO BENEDETTI

 

   Hoy tu tiempo es real

 

                                    A Diego Maradona

 

Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
Y aunque otros olviden tus festejos
Las noches sin amos quedaron lejos
Y lejos el pesar que desalienta.

Tu edad de otras edades se alimenta
No importa lo que digan los espejos
Tus ojos todavía no están viejos
Y miran, sin mirar, más de la cuenta

Tu esperanza ya sabe su tamaño
Y por eso no habrá quien la destruya
Ya no te sentirás solo ni extraño.
Vida tuya tendrás y muerte tuya.

Ha pasado otro año, y otro año
Les has ganado a tus sombras, aleluya.

(Mario Benedetti nació en Paso de los Toros, Uruguay, el 14 de septiembre de 1920, y murió en Montevideo, capital del país, el 17 de mayo de 2009. Integró la Generación del 45, junto con Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti. Fue también cuentista, novelista y ensayista, si bien es su poesía la que le da más trascendencia y adhesión en todo el mundo. Sus poemas fueron traducidos a gran cantidad de idiomas y varios de ellos fueron musicalizados. Recibió gran cantidad de premios y reconocimientos).

 

    MAGDALENA MARTÍN 

 

   Fútbol

   (Apuntes para un mito)

 

   I

 

Tienen los edificios

un pulso desangrado

asfixiado en sí mismo

cuando miran abajo

la rotación de la pelota

que busca el arco

 

en la tarde sin monstruos

vacía en el asfalto

aspirada desde el baldío

por los pulmones

de la hinchada del barrio.

 

 

   II

 

El sol color

de hierro al rojo

de ladrillo liviano

cae en un edificio

rueda

          techos

          espacios.

 

En el baldío

Un puntero veloz

Va a convertirlo en tanto.

 

 

   III

 

Está tenso el arquero previendo la pelota

que rueda por el medio de noviembre.

 

Y el calor funde insectos

                                        desesperados

en las calles sin sombras, sin relieves,

donde se desvanecen las esquinas.

 

 

   IV

 

Los jugadores pasan la pelota

en noche fría.

Pases lentos de futbolistas concentrados.

Fantasmal, la tribuna sigue las acciones

                                                     /como siempre.

De pronto los hinchas rotan sus cabezas

                                                               /mirando

hacia arriba

hacia el sector oscuro de la luna ahora ausente.

Siguen luego los pases de la esfera lunar.

Y se quedan confusos con sus gorras en las

                                                                  /manos

 

(De “Versos, por qué no”, Ediciones de Poesía La Lámpara Errante, edición con apoyo del Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1988. Magdalena Martín es Argentina. En 1984 fundó la revista Internéditos. También publicó “Casi vivir” y “Sonetos marginales”).

 

 

   RAFAEL ALBERTI

 

   Al gran oso rubio de Hungría

 

 

Ni el mar,
Que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia, ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
Rubio Platko de sangre,
Guardameta en polvo,
Pararrayos.
No, nadie, nadie, nadie,
Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
Rubio Platko tronchado,
Tigre ardiente en la hierba de otro país,
¡Tú, llave, Platko, tú llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo!
No, nadie, nadie, nadie,
Nadie se olvida, Platko
Volvió su espalda el cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas, sin viento
El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por tu sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
temieron las insignias.
No, nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.
Fue la vuelta del mar
Fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza
Fue tu vuelta.
Azul heroico y grana
mando el aire en las venas
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin
plumas, encalaron la hierba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.
!Y todo por ti Platko,
rubio Platko de Hungría!
Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.
Nadie, nadie, se olvida.
El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
!Oh Platko, Platko, Platko
tú tan lejos de Hungría!
¿Que mar hubiera sido capaz de no llorarte?
Nadie, nadie se olvida,
no nadie, nadie, nadie.


(Nota: Platko fue portero de Barcelona en las finales del campeonato español de 1928. En un partido ante Real Sociedad, el portero hizo una gran atajada pero además sufrió un corte en la cabeza y estuvo siendo atendido varios minutos, hasta que regresó a la portería, malherido. El poeta era uno de los espectadores de ese encuentro. Rafael Alberti nació en El Puerto de Santa María, el 16 de diciembre de 1902. Publicó "Marinero en tierra" en 1925, obra con la que obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Luego siguieron "Cal y canto", de 1929; "El poeta en la calle", escrita entre 1924 y 1937; "Un fantasma recorre Europa", en 1937, y muchas otras. Marchó al exilio durante la dictadura franquista. Residió en Argentina, donde mantuvo relaciones estrechas con intelectuales y dirigentes políticos. Numerosas ediciones de sus obras se registraron en América Latina, con sucesivas reediciones. Murió el 28 de octubre de 1999. A su pedido, se lo recuerda siempre en el día de su nacimiento).

 

   JORGE SPÍNDOLA

 

   un instante fuera de juego

 

tengo la imagen de un estadio de provincia

la cancha de arena contra el cerro

la medialuna del área fuera de escuadra

despintada

 

veintidós tipos ahí adentro jugaban un partido importante

por el campeonato regional

 

marcelino britapaja hizo un gol olímpico

en el preciso instante en que el viento

raspada sobre el campo a ciento veinte kilómetros por hora

 

qué hacíamos mirando fútbol en el medio del tierral?

la arena voladora lijaba en las mejillas

 

la barra del club rodaba como un diablo envenenado

 

caíamos tablón a tablón

gritando qué golazo

gritándoselo en la cara a todo el cerro

 

hasta que una bandera gigante del club

se desplegó por toda la tribuna

y quedamos ahí adentro como felices en el silencio de no ver.

 

un instante fuera de juego

un vientre blanco/

 

cálido era el mundo afuera de ese vendaval

 

(De “Jerez volcado”, El Suri Porfiado Ediciones, Buenos Aires, 2008. Jorge Spíndola nació en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, sur de la Argentina, en 1961. Es promotor cultural y fundador de la Biblioteca Popular Rodolfo Walsh de Trelew, en la misma provincia. Publicó también “Mátame si no te sirvo” y “Calles laterales”. El sur argentino es una zona muy ventosa, de allí las referencias del autor en el poema publicado).

 

   OMAR CHAUVIÉ

 

   I

 

pelé era el rey

maradona el pelé blanco

francéscoli el príncipe

marcelo tejera será

el maradona rubio

maradona blanca

 

la

 

 

   III

 

y no quiero olvidarme

del mariscal perfumo

 

quién abolirá

los títulos nobiliarios?

moreno?

alfaro moreno?

y la esclavitud?

y el racismo?

y el racinguismo?

 

(De “Ernesto Guevara quiere ser Papá Noel y otros papeles”, Colección Literal / texturas, 17grises editora, Bahía Blanca, Argentina, 2010. Omar Chauvié nació en Jacinto Aráuz, provincia de La Pampa, Argentina, en 1964. Publicó también “Hinchadas de metegol” y “El ABC de Pastrana”. Es profesor universitario en Letras).

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