• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Guillermo Bianchi

 

 

   ¿Qué poesía?

 

¿la atravesada por el humo?

¿la herida de arma blanca?

¿la que sale de noche a emborracharse

en manos del feroz tristan tzará?

¿la que reparte panes y solloza?

¿la que agita las alas del albatros

que baudelaire dejó sobre cubierta?

¿la que golpea la mesa del burgués?

¿la que muerde el exilio

con los ojos del buey llenos de cólera?

¿la que anida en el árbol de alejandra?

¿la que pasta en la huerta de efraín?

¿la que amanece espalda con espalda?

¿la que no dice nada

la que no calla nunca?

¿qué poesía?

 

 

   Exploradores

 

a la patria distante del poema

se llega a pie

después del desaliento

 

transitando la sed elemental

los tórridos pantanos del silencio

 

unos llegan envueltos en túnicas doradas

anchos en los favores del espejo

accidentales en su plenilunio

 

otros atravesamos calendarios en ruinas

agotados de tanto desorden inconcluso

víctimas de la prisa

y la insignificancia.

 

 

   Orfandad

 

hace noches que arrastro este cadáver

hemos bebido juntos del furor y la bruma

hemos acariciado la muerte a contrapelo

aliviado el dolor en madrigueras

donde la realidad pasa de largo

un ala negra sobre el cielo puro

batiendo contra el pecho

su avidez de relámpago

 

casa por casa fuimos

a derramar la hiel de nuestra angustia

hemos visto la calle sin ventanas

donde van a besarse los suicidas

antes de transformarse en certidumbre

hemos amanecido con un tiro en la frente

y un puñal escondido en la garganta

 

hace noches que intento abandonarlo

envolverlo en mi abrigo

y acostado en su espanto

como quien deja a un niño

a los pies de una iglesia.

 

 

   Cuestiones

 

¿puede el amor cubrirse el pecho

            hacer pan de lo ajeno

            deriva de lo anclado

encender velas negras en la noche temprana

donde hasta ayer danzaba la hojarasca

y el hocico del aire cerraba los cristales?

 

¿puede sacar el cuerpo

la piel a la caricia

transitar el insomnio a fuego lento

            y arrojarse al silencio

            con las manos atadas?

 

 

   Ni un paso atrás

 

vienen los expulsados de los diarios

los matados en vida

los dueños del dolor

los tabicados

            quieren mover los ojos

piden papel y lápiz

nombran maravillados los objetos

            tiemblan con todo el cuerpo

            brillan por todas partes

quieren decir

quieren alzar los brazos

vienen a derribar las soledades

            vienen a repetir

            cuatro palabras.

 

(De “La luz de los vencidos”, Colección Poesía de Enigma Editores, Buenos Aires, 2012. Guillermo Bianchi nació en Buenos Aires, en 1970. Esta obra fue finalista del Premio Internacional de Poesía Olga Orozco, organizado por la Universidad Nacional de San Martín, provincia de Buenos Aires, y cuyo jurado integraron los poetas Juan Gelman, Jorge Boccanera, Antonio Gamoneda y Gonzalo Rojas. Bianchi obtuvo otros reconocimientos, como el premio Azahar de Plata, primer concurso de poesía inédita organizado por la Sociedad Argentina de Escritores y la Societá Dante Alighieri de la Provincia de Tucumán, norte de Argentina).

 

 

 

   Los tiempos que corren

 

Andás como sobrándole a la noche

cuerpeando la vergüenza del animal domado

encadenado al mástil de tu orgullo

            pálido como un hueso

                        triste como una celda.

 

Aburrida la noche de apedrearte la espalda

te concede el cansancio sobre un banco de plaza

donde un perro sin dueño te busca la mirada

            y parece decirte

                        vamos yendo.

 

 

   Versos para Franco

 

                                               a mi hijo

 

 

cerrá los ojos

Franco

pasa la caravana de la guerra

con caballos que arrastran

los cuerpos insepultos

el cielo es una araña boca arriba

gimen los calcinados por el fuego

y llueven niños muertos

sobre los desolados exteriores.

 

 

   Mar adentro

 

el mar toda una vida a la intemperie

toda una vida el corazón cerrado

al no ser mar qué breve la mención de tu nombre

yo que nunca lloré bajo una nube

ni recorrí las costas del espanto

te hago cárcel de mi labio a mi copa

en un mundo que goza desenterrando espadas

rodeándome de perros la memoria

el mar respira en vos y es como un rezo

como una crisis que jamás descansa

y no te haré saber qué interminable

qué árido terreno transita el que no duerme

el que profana tumbas buscando su cadáver

el que flota en las aguas del dolor y la culpa

yo soy un rumbo aparte

el mar me condiciona a tu paisaje

y la noche me busca vivo o muerto.

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