• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

José Hierro

 

   Nació en Madrid, en 1922. Sus experiencias en la guerra, siendo adolescente, tiene mucha visibilidad en su poesía. Recibió numerosos premios, como el Adonáis en 1947; el Nacional de Literatura, en 1953; el Nacional de la Crítica, en 1957; el Reina Sofía, en 1995. Por este último premio fue incorporado a fines de agosto de 2017 a una exposición de los autores galardonados, en Ciudad de México. Murió en Madrid, en 2002.

 

 

   La mano es la que recuerda...

 

La mano es la que recuerda

Viaja a través de los años,

desemboca en el presente

siempre recordando.

 

Apunta, nerviosamente,

lo que vivía olvidado.

la mano de la memoria,

siempre rescatándolo.

 

Las fantasmales imágenes

se irán solidificando,

irán diciendo quién eran,

por qué regresaron.

 

Por qué eran carne de sueño,

puro material nostálgico.

La mano va rescatándolas

de su limbo mágico.

 

 

   Noche

 

Salió desnuda el alma

a quemarse en la hoguera.

¡Qué claras dan la sombra

las estrellas!

      Se enredaba la noche

azul, entre las piernas.

Ocultas en los chopos

bailaban las doncellas.

¡Qué anunciación, qué víspera

de deshojar las nieblas

de dos en dos. Las brisas

de tres en tres!

      Estrellas,

¡Qué claras dan la sombra

las estrellas!

 

 

   Segundo amor

 

No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,

porque sólo el presente ofrece carne viva.

Sería, recordar, sentir dolores de otros

doliendo en nuestras vidas.

 

Serenidad. Se siente el otoño en el alma

caer, con la tristeza de su razón cumplida.

A qué mirar adentro, a la espalda, pensar

en la luz que declina.

 

Quisiera preguntarte; pero yo me someto.

Contengo la pregunta con la mano en la herida.

No quiero que desgranes tu pasado, que tornes

a lo que no se olvida.

 

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