• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Sophia de Mello Breyner

   Nació en Oporto, en 1919. Junto a su actividad poética, fue diputada por el Partido Socialista. Fue socia fundadora de la Comisión de Apoyo a los Presos Políticos. Fue también traductora. obtuvo numerosos premios, entre ellos el Camoes, en 1999, el de la Crítica, en 1983, y el Reina Sofía, en 2003. Por este reconocimiento fue incorporada a fines de agosto de 2017 a una exposición sobre los ganadores del premio, en Ciudad de México.

 

    Biografía

 

Tuve amigos que morían, amigos que partían

Otros quebraban su rostro contra el tiempo.

Odié lo que era fácil

Me busqué en la luz, el mar, el viento.

 

 

   La noche y la casa

 

La noche reúne la casa y su silencio

Desde la base desde el cimiento

Hasta la flor inmóvil

Apenas se oye latir el reloj del tiempo

 

La noche reúne la casa a su destino

 

Nada ahora se dispersa se divide

Todo está como el ciprés atento

 

El vacío camina en sus espacios vivos.

 

 

   Si todo el ser al viento abandonamos...

 

Si todo el ser al viento abandonamos

Y sin miedo ni compasión nos destruimos,

Si morirnos en aquello que sentimos

Y podemos cantar, es porque estamos

Al desnudo, el propio dolor meciendo en sangre

Frente a las madrugadas del amor.

Cuando la mañana brille otra vez floreceremos

Y el alma beberá ese esplendor

Prometido en las formas que perdemos.

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