• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
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    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
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    También hay errores platónicos
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    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

Lina de Feria

  

   Nació en 1945 en Santiago de Cuba. Recibió el Premio David, en 1967; el Premio Nacional de la Crítica, en 1991, 1996, 1997 y 1998; también el Premio Internacional de Poesía Raúl Hernández Novas y el Nicolás Guillén.En octubre de 2017 la Feria Internacional de Poesía de Costa Rica le rindió homenaje en la ciudad de Cartago.

 

   Carga expansiva

 

tres o dos en el verdadero siglo

impone el horizonte que me inhibe

y yo descuellada me propongo

con el halo del sol  

a quien miro desde su gran dosel  

matar los menores rayos de la bicicleta.

trunca es la boca del mar

y trunco el

hombre.

 

 

   Tránsito de la estrella

 

pero el correr es amplio

a la avenida de la extraña cuestión.

se abre el silencio de los potros

y en la enguantada estrella que transita

se desgaja la luz del aire mortecino.

¿a quién dibujarás en la segunda lucha?

tienen maneras que sí son las nuestras

y acaparas las noches abortadas

ven a mi asiento colonial

para encender las noches más oscuras

compartiendo el pan con los hermanos.

la vela irá royendo lo negro en las paredes

y la ventanilla se saldrá por las ventanas.

del ajedrez caerán sus piezas por la vida

y el muchachito peleará por su cabello lacio.

hondo es el tedio

si no llega el mar a salvarnos.

 

 

    Deliberación

 

si escojo la penumbra

los soles estallarán sobre mi espalda

porque el agua favorable de mi sensibilidad

me hace percatarme de la demencia de la luz

que entrando a raudales por la memoria manca

recuerda los saludos de aquel hombre

con sienes impasibles

y la mirada trunca entre las cejas

recordando al hijo que ya no está

ido de todo

en los desvanes de la más terrible soledad del mundo.

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