• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Pedro Henríquez

   Nació en Granada, España, en 1956. Poemas suyos fueron traducidos a varias lenguas. Fue incluido en antologías en Argentina, Colombia y México, así como en España y otros países. Es también narrador y editor. En julio de 2017 le fue otorgado el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Baza.

  

   El eco de los pájaros

 

Bajo la sombra fiera de las cornisas

(acaso la luz un día rasgó el blanco 

 de los ladrillos moribundos)

cómo decir las palabras sin nombrarte

las manos acelerando la vida 

las ruedas deteniéndose en las plazas vacías

otros viajan veloces y atraviesan anónimos el olvido

pero somos dos precipitados sobre el asfalto

sintiendo como el tiempo nos engaña

lento el viento cortando los cuerpos

sólo una mano dirige la muerte y la vida

la otra busca el fuego

giro sobre el vacío y de nuevo la misma calle

los labios no engañan

ahonda con tu mano en el futuro

esta es la codicia del segundo

he perdido la costumbre

mañana volveré a este lugar de ventanas cerradas

es la noche habitándonos 

son los pájaros vete cantarán la madrugada

mañana se agita en el eco 

mi espalda agujereada así tan cercanos

dirección prohibida

un misterio los dos puntos en la piel

dos cuerpos y un signo

estoy detenido sobre el vacío

la lengua gira se descubre sin palabras

estas son las tijeras del recuerdo

a veces no basta la memoria

tampoco la certeza

nadie conoce no conozco no conoces 

ellos no comprenden nadie el segundo perseguido

se cierran las luces las ventanas las puertas desconocidas

imagíname un gesto lejanísimo 

de nuevo cruzo los muros sellados

las árboles me descubren la soledad

Comienza el ciclo del polen

mascarillas para el silencio

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