• @karlisjar
    Los símbolos nunca callan, así nosotros nos hagamos los sordos
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño
  • @marconpi66
    Del amor también se sale, muerto de latidos
  • @fumivora
    Quiero que solo me apuñales a mi
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @divagandoletras
    Cerrar las ventanas con nosotros fuera. Y quedarnos en el otoño
  • @Claudia_DelSur
    La imaginación nos envuelve en abrazos reales
  • @MeMalcriaste
    También hay errores platónicos
  • @Juansistemico
    Tocará beber de su sonrisa en una foto
  • @Pluriversos
    Cabizbajo no es tan triste si viene un sueño subiendo
  • @cachililiana
    Vengo desterrada de un sueño
  • @nancyeldarjani
    La hora es un compás seguro

José Ángel Leyva

 

   Nació en Durango, México, en 1958. Es también narrador, ensayista y editor. Obtuvo numerosos premios por su poesía. También por su labor periodística. En una entrevista en octubre de 2017 con la revista colombiana Literariedad, Leyva dijo que los escritores deben trabajar para que los mexicanos puedan recuperar el valor de la palabra.

   

   Bogotá

 

El filo de la noche me rompe la suela del zapato

 

Llueve

 

Al pie de Monserrate mis plantas

Son verdes también como los negros ojos

El calcetín recorre la séptima carrera

Sin prisa

la décima la trece  el maratón de niebla en la sabana

 

En el futuro estuve aquí

Tenaz como el pasado

Y en el ayer que es hoy

Su geometría rondaba mi ignorancia

 

No para de llover

Ladrillos y piedras me indican

Que voy de atrás para adelante

La candelaria envejeció desde el recuerdo

 

No para de llover

La juventud de Bogotá borbota en las aceras

Forman arroyos sus risas sus deseos

Saltan como hongos de humedad las voces

Caderas senos pasos devenir en baile

 

No tengo zapatos suficientes para expresar

la intensidad del tiempo

Habrá cielo despejado

Con sol bajo la suela

 

 

   Poeta

 

Al final uno se convierte en lo que escribe

o no con mano propia

Quién habrá de creer en tu nagual

si no olfatea el temblor de la imagen aterida

muerta de miedo ante los ojos que la observan

 

Borrón mancha signo tipográfico

Tinta sin control en el papel desierto

Chorro de sombras en la hoja infestada de olvidos

predadores de lo nuevo

Urgencia de oxígeno en la cumbre o en el fondo

donde no volamos ni anduvimos con las branquias puestas

 

Levantas la tapa y ves tu propia muerte

Bulle el gusanero de letras debajo de un título y de otro

Parecen luces de neón cubiertas de ceniza

Tu máscara y tu nombre ocupan el lugar

de esa persona que no llegaste a ser

Un día cualquiera la ahogaste con la almohada

Algo de ti quedó en su testamento

Acabas de nacer

Alguien te lee

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