• @martamj32
    Eres el primer lugar donde me buscaría
  • @annablue22
    El espejo intacto y nosotros rotos
  • @Hora_Teta
    Algo no va bien y yo voy dentro
  • @sirena_sinmar
    Vivir para regalar flores a los vivos
  • @mikhailenko
    La madrugada es un género literario
  • @ferxdexleon
    Solo con música se le concede a la palabra su breve deseo de muerte
  • @MarilarAlei
    Mi silencio también quiere estar contigo
  • @aquinomires
    Avisadme cuando abrir los ojos merezca la pena
  • @morganfredman
    Llueve como narrando algo. Lluvia ciega.
  • @aliferod
    Con las ganas de irte no te quedes
  • @lilith19751
    No sé decir lo que beso
  • @Tu_Funamiento
    El tiempo no espera a sus acompañantes

José Ángel Leyva

 

   Nació en Durango, México, en 1958. Es también narrador, ensayista y editor. Obtuvo numerosos premios por su poesía. También por su labor periodística. En una entrevista en octubre de 2017 con la revista colombiana Literariedad, Leyva dijo que los escritores deben trabajar para que los mexicanos puedan recuperar el valor de la palabra.

   

   Bogotá

 

El filo de la noche me rompe la suela del zapato

 

Llueve

 

Al pie de Monserrate mis plantas

Son verdes también como los negros ojos

El calcetín recorre la séptima carrera

Sin prisa

la décima la trece  el maratón de niebla en la sabana

 

En el futuro estuve aquí

Tenaz como el pasado

Y en el ayer que es hoy

Su geometría rondaba mi ignorancia

 

No para de llover

Ladrillos y piedras me indican

Que voy de atrás para adelante

La candelaria envejeció desde el recuerdo

 

No para de llover

La juventud de Bogotá borbota en las aceras

Forman arroyos sus risas sus deseos

Saltan como hongos de humedad las voces

Caderas senos pasos devenir en baile

 

No tengo zapatos suficientes para expresar

la intensidad del tiempo

Habrá cielo despejado

Con sol bajo la suela

 

 

   Poeta

 

Al final uno se convierte en lo que escribe

o no con mano propia

Quién habrá de creer en tu nagual

si no olfatea el temblor de la imagen aterida

muerta de miedo ante los ojos que la observan

 

Borrón mancha signo tipográfico

Tinta sin control en el papel desierto

Chorro de sombras en la hoja infestada de olvidos

predadores de lo nuevo

Urgencia de oxígeno en la cumbre o en el fondo

donde no volamos ni anduvimos con las branquias puestas

 

Levantas la tapa y ves tu propia muerte

Bulle el gusanero de letras debajo de un título y de otro

Parecen luces de neón cubiertas de ceniza

Tu máscara y tu nombre ocupan el lugar

de esa persona que no llegaste a ser

Un día cualquiera la ahogaste con la almohada

Algo de ti quedó en su testamento

Acabas de nacer

Alguien te lee

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