• @martamj32
    Eres el primer lugar donde me buscaría
  • @annablue22
    El espejo intacto y nosotros rotos
  • @Hora_Teta
    Algo no va bien y yo voy dentro
  • @sirena_sinmar
    Vivir para regalar flores a los vivos
  • @mikhailenko
    La madrugada es un género literario
  • @ferxdexleon
    Solo con música se le concede a la palabra su breve deseo de muerte
  • @MarilarAlei
    Mi silencio también quiere estar contigo
  • @aquinomires
    Avisadme cuando abrir los ojos merezca la pena
  • @morganfredman
    Llueve como narrando algo. Lluvia ciega.
  • @aliferod
    Con las ganas de irte no te quedes
  • @lilith19751
    No sé decir lo que beso
  • @Tu_Funamiento
    El tiempo no espera a sus acompañantes

Verónica Aranda

  

   Nació en Madrid, en 1982. En setiembre de 2017 ganó el Premio de Poesía Ciudad de Salamanca. El reconocimiento se agrega a varios ya obtenidos desde muy joven.

 

   Fragmentos de postales

 

Ciudades a destiempo

o ciudades-taberna

con siete jugadores

que apuestan a las cartas

bajo una tenue luz de queroseno.

 

Ciudades que nos abren sus bodegas oscuras

o ciudades-buhardilla

donde esperar que algún desconocido,

al final de una tarde de verano,

nos cite en una plaza de obeliscos.

 

Ciudades con jardines de papagayos verdes,

en cuyos callejones las muchachas

giran barras de incienso.

 

Ciudades-oquedad donde la pérdida

tiene sabores agrios

y nos atrapa en forma de espiral.

 

Ciudades que habitan tatuadores,

dibujando en su piel cúpulas malva

o plumas de avestruz. Los marineros

no llevan en el brazo

un nombre de mujer sino de calle.

 

Ciudades con un patio hexagonal

y aroma a ciruelas amarillas,

que tienen por trazado el lomo musculoso

de caballos aztecas.

 

Ciudades-languidez de hombres enjutos

fumando pipas de ámbar o ciudades

con heridos de bala

y huelga general. Lechos de juncos

donde yacen, exhaustos, los amantes.

 

Esta es tu poética, viajero.

No dudes en los cruces de caminos.

Demora tu regreso varios años.

 

 

   Oaxaca

 

                 Si me pierdo buscadme por Oaxaca

                     Octavio Paz

 

Te escribo esta postal desde Oaxaca,

en una plaza donde hay flamboyanes

naranjas y el olor que tiene la pobreza:

mazorca de maíz

tostada de carromatos. Imagino

la prepotencia de los españoles

cinco siglos atrás, en una furia

de espuelas y fogatas destructoras,

levantando edificios que iniciaban

el ciclo eterno de la corrupción

el fanatismo de los evangelios.

Aún conservan las calles el trazado

colonial, y en los patios interiores

florecen las magajuas, y las casas

-otrora señoriales-

son de tonos pastel. Hay una hilera

de mujeres frente a la catedral

que tejen los manteles de colores vivísimos

hasta la medianoche. Me confundo

en ese anonimato de las fiestas

populares, con músicas mestizas

y charlas de guayaba. Y hasta olvido

que tus manos olían a lavanda

la noche de la ausencia.

 

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