• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

John Ashbery

   Nació en 1927, en Nueva York, donde murió el 3 de septiembre de 2017. Además de poeta, fue narrador y traductor. Tuvo numerosas publicaciones en español, especialmente en España. Recibió gran cantidad de reconocimientos. Críticos estadounidenses y de otros países lo ubican como uno de los poetas más trascendentes de su país en los últimos cincuenta años.

 

   Animales de todas partes

 

El tigre regresa a su casa, y el castor;

los otros regresan a sus casas.

La esposa regresa a su casa, las ayas regresan a las suyas.

Y yo, en esta noche azul de estrellas amarillas

¿a dónde volveré?

“Regresa a los autos que pasan,

los oscuros y misteriosos autos que pasan veloces”.

 

   Heidi

Enfrente de la casa hay un jardincito.

Hay seis flores en él.

Enfrente del jardín hay un auto.

¿Hay un ramo de flores en el asiento del auto?

Eso no te lo puedo decir.

¿Qué canciones nos cantas a nosotros, Heidi?

¿Qué otras flores nos traes a nosotros?

 

 

   Poema sinfónico

Ya no es de noche. Pero hay una semejanza

de intención, de todos modos, en las formas

en que nos dirigimos a ella, hosco

color de qué mundo tan asombroso,

al apagarse o desaparecer, y esto

es una maravilla, creemos, y nos cuidamos de no pasar de largo.

 

Pero lo que todos estamos viendo es lo mismo,

nuestro mundo. Ve tras él,

cógelo, chico, dice el hombre del bastón.

Come, dice el hambriento, y otra vez nos sumergimos a ciegas

en la recámara que hay detrás del pensamiento.

Lo oímos, incluso lo pensamos, pero no podemos zafarnos de la mente.

Aquí en la mano tengo el billete ganador. Aquí mismo.

Pero todo vuelve a ser del mismo color, como si el clima

tiñera las cosas del mismo colorido. Es más práctico,

pero el paisaje, esas carteleras, envejece tan rápido como antes.

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