• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

José Hierro

 

   Nació en Madrid, en 1922. Sus experiencias en la guerra, siendo adolescente, tiene mucha visibilidad en su poesía. Recibió numerosos premios, como el Adonáis en 1947; el Nacional de Literatura, en 1953; el Nacional de la Crítica, en 1957; el Reina Sofía, en 1995. Por este último premio fue incorporado a fines de agosto de 2017 a una exposición de los autores galardonados, en Ciudad de México. Murió en Madrid, en 2002.

 

 

   La mano es la que recuerda...

 

La mano es la que recuerda

Viaja a través de los años,

desemboca en el presente

siempre recordando.

 

Apunta, nerviosamente,

lo que vivía olvidado.

la mano de la memoria,

siempre rescatándolo.

 

Las fantasmales imágenes

se irán solidificando,

irán diciendo quién eran,

por qué regresaron.

 

Por qué eran carne de sueño,

puro material nostálgico.

La mano va rescatándolas

de su limbo mágico.

 

 

   Noche

 

Salió desnuda el alma

a quemarse en la hoguera.

¡Qué claras dan la sombra

las estrellas!

      Se enredaba la noche

azul, entre las piernas.

Ocultas en los chopos

bailaban las doncellas.

¡Qué anunciación, qué víspera

de deshojar las nieblas

de dos en dos. Las brisas

de tres en tres!

      Estrellas,

¡Qué claras dan la sombra

las estrellas!

 

 

   Segundo amor

 

No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,

porque sólo el presente ofrece carne viva.

Sería, recordar, sentir dolores de otros

doliendo en nuestras vidas.

 

Serenidad. Se siente el otoño en el alma

caer, con la tristeza de su razón cumplida.

A qué mirar adentro, a la espalda, pensar

en la luz que declina.

 

Quisiera preguntarte; pero yo me someto.

Contengo la pregunta con la mano en la herida.

No quiero que desgranes tu pasado, que tornes

a lo que no se olvida.

 

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