• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Pedro Henríquez

   Nació en Granada, España, en 1956. Poemas suyos fueron traducidos a varias lenguas. Fue incluido en antologías en Argentina, Colombia y México, así como en España y otros países. Es también narrador y editor. En julio de 2017 le fue otorgado el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Baza.

  

   El eco de los pájaros

 

Bajo la sombra fiera de las cornisas

(acaso la luz un día rasgó el blanco 

 de los ladrillos moribundos)

cómo decir las palabras sin nombrarte

las manos acelerando la vida 

las ruedas deteniéndose en las plazas vacías

otros viajan veloces y atraviesan anónimos el olvido

pero somos dos precipitados sobre el asfalto

sintiendo como el tiempo nos engaña

lento el viento cortando los cuerpos

sólo una mano dirige la muerte y la vida

la otra busca el fuego

giro sobre el vacío y de nuevo la misma calle

los labios no engañan

ahonda con tu mano en el futuro

esta es la codicia del segundo

he perdido la costumbre

mañana volveré a este lugar de ventanas cerradas

es la noche habitándonos 

son los pájaros vete cantarán la madrugada

mañana se agita en el eco 

mi espalda agujereada así tan cercanos

dirección prohibida

un misterio los dos puntos en la piel

dos cuerpos y un signo

estoy detenido sobre el vacío

la lengua gira se descubre sin palabras

estas son las tijeras del recuerdo

a veces no basta la memoria

tampoco la certeza

nadie conoce no conozco no conoces 

ellos no comprenden nadie el segundo perseguido

se cierran las luces las ventanas las puertas desconocidas

imagíname un gesto lejanísimo 

de nuevo cruzo los muros sellados

las árboles me descubren la soledad

Comienza el ciclo del polen

mascarillas para el silencio

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