• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Luis Pérez Infante

    Nació en Galaroza, Huelva, en 1912. Siendo muy joven se vinculó con la Generación del 27. Más adelante se identificó fuertemente con la República y, con la dictadura franquista, se fue al exilio, que transcurrió principalmente en Uruguay. La Diputación de Huelva editó en julio de 2017 su poesía reunida.

 

    A Madrid

 

Por todas partes, Madrid,

te ofrece el fascio pelea.

¡Búscala! ¡Sal a los campos!

Remonta las carreteras

que conducen a la muerte,

antes que la muerte venga!

 

 

   La voz de los muertos

 

Sí, porque estamos más vivos que nunca,

con la vida gigante del que sabe

morir en pie cuando la Vida ordena,

de entre esta tierra y esta sangre -fango

que si nos cubre el cuerpo no nos mancha

salimos, camaradas -frente único

que hemos forjado para hablaros, vivos-:

Mirad en nuestros pechos las heridas

que empaparon de sangre nuestros campos,

y mirad en la luz de nuestras frentes

el signo inconfundible de los hombres.

Os hablan -frente único- los muertos.

Recordemos que un traje, compañeros,

aunque sea bello el cuerpo que lo vista,

no es más que un saco lleno de vacío

en tanto que la Vida no reclama

la evidencia del ser en su momento.

Vuestro momento aquí: mirad que invade

todo el espacio enorme que os rodea,

que paraliza el viento, que se filtra

por la roca y el monte; que los hiere,

que hasta el reloj se pasma y lo señala.

El momento está aquí. Y allí la prueba:

la Muerte y el mirarla pecho a pecho.

... Y lograréis la libertad del mundo

y la impalpable vida de los héroes.

 

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