• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Luis Pérez Infante

    Nació en Galaroza, Huelva, en 1912. Siendo muy joven se vinculó con la Generación del 27. Más adelante se identificó fuertemente con la República y, con la dictadura franquista, se fue al exilio, que transcurrió principalmente en Uruguay. La Diputación de Huelva editó en julio de 2017 su poesía reunida.

 

    A Madrid

 

Por todas partes, Madrid,

te ofrece el fascio pelea.

¡Búscala! ¡Sal a los campos!

Remonta las carreteras

que conducen a la muerte,

antes que la muerte venga!

 

 

   La voz de los muertos

 

Sí, porque estamos más vivos que nunca,

con la vida gigante del que sabe

morir en pie cuando la Vida ordena,

de entre esta tierra y esta sangre -fango

que si nos cubre el cuerpo no nos mancha

salimos, camaradas -frente único

que hemos forjado para hablaros, vivos-:

Mirad en nuestros pechos las heridas

que empaparon de sangre nuestros campos,

y mirad en la luz de nuestras frentes

el signo inconfundible de los hombres.

Os hablan -frente único- los muertos.

Recordemos que un traje, compañeros,

aunque sea bello el cuerpo que lo vista,

no es más que un saco lleno de vacío

en tanto que la Vida no reclama

la evidencia del ser en su momento.

Vuestro momento aquí: mirad que invade

todo el espacio enorme que os rodea,

que paraliza el viento, que se filtra

por la roca y el monte; que los hiere,

que hasta el reloj se pasma y lo señala.

El momento está aquí. Y allí la prueba:

la Muerte y el mirarla pecho a pecho.

... Y lograréis la libertad del mundo

y la impalpable vida de los héroes.

 

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