• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Arturo Corcuera

 

   Nació en Trujillo, Perú, en 1935. Recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Poesía 1963; el Internacional de Poesía Atlántida 2002; el Premio Trieste en 2003 y el Premio Casa de las Américas en 2006. En abril de 2017 recibió en Nicaragua la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.

 

   La guitarra

 

Mujer de nogal

mujer nacida en el centro de un bosque

mujer con un mirlo en la garganta

mujer que pudo ser sirena

mujer que se transmuta en pájaro

mujer sobre góndolas navegando

mujer de un sólo ojo como la Luna

mujer ojerosa

mujer voluble

mujer oculta en un gramófono

mujer prendada de un violín

mujer de rompe y raja

mujer gimiendo al pie de una ventana

 

 

   Descubrimiento de dibujos

   en tu cuerpo florido

 

Besé tus ojos y besé tu frente,

era tu cuerpo desvaído cirio;

tu voz, el rumoreo de la fuente,

el huidizo labio, mi delirio.

 

Acezando mi sangre era un torrente

de silencio, de dudas y martirio;

el sol en plenilunio, y de repente

surgió en tu torso un ruboroso lirio.

 

Embriagante su brillo avivó mi ansia

de besarlo sembrado en tu paisaje,

paladeando el sabor de tu fragancia.

 

Fue con tu seducción y mi abordaje

que demarqué mis predios en tu estancia

burilando la flor de otro tatuaje.

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