• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
  • @hipst_eria
    No es lo que escribes, es lo que borras
  • @JacGoldberg
    El horror salivea en nuestra nuca
  • @Sofia_Insomnia
    Los herejes tenemos que organizarnos
  • @Sinsintidez
    A los tristes los delata la música
  • @yonosoycarmen
    Irse por fuera, quedarse por dentro, esa complicación
  • @NaEnEspiral
    Aquí, donde venimos a disfrazar epitafios con el traje de postal
  • @_soloB
    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
  • @tearsinrain_
    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

Julia Uceda

   Nació en Sevilla, en 1925. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de Poesía de España por “En el viento, hacia el mar”. Cuatro años después le fue adjudicado el Premio Nacional de la Crítica, por “Zona desconocida”. La Asociación Genealogías y la editorial Tigres de Papel publicaron en abril de 2017 “Poemas de Cherry Lane”.

 

   Raíces

Si ya soy una vela estremecida 
colmada por tu viento. Si has llegado 
al último escalón. Si me has tomado 
por la raíz más honda y más henchida. 

Si yo soy ya tu colmo y tu medida 
y estás dentro de mí, secreto, hallado. 
Si ya sobre la frente me has soplado 
para hacerme vivir, ciega y ardida, 

antes de irte rompe mis raíces. 
Quiero que las arranques, que las trices 
al alba con tu mano firme y fuerte. 

De no hincarse en tu tierra poderosa 
no quiere mi raíz ninguna cosa 
si no es andar y andar hacia la muerte.

 

   El tiempo me recuerda

Recordar no es siempre regresar a lo que ha sido.
En la memoria hay algas que arrastran extrañas maravillas;
objetos que no nos pertenecen o que nunca flotaron.
La luz que recorre los abismos
ilumina años anteriores a mí, que no he vivido
pero recuerdo como ocurrido ayer.
Hacia mil novecientos
paseé por un parque que está en París -estaba-
envuelto por la bruma.
Mi traje tenía el mismo color de la niebla.
La luz era la misma de hoy
-setenta años después-
cuando la breve tormenta ha pasado
y a través de los cristales veo pasar la gente,
desde esta ventana tan cerca de las nubes.
En mis ojos parece llover
un tiempo que no es mío.

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