• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Julia Uceda

   Nació en Sevilla, en 1925. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de Poesía de España por “En el viento, hacia el mar”. Cuatro años después le fue adjudicado el Premio Nacional de la Crítica, por “Zona desconocida”. La Asociación Genealogías y la editorial Tigres de Papel publicaron en abril de 2017 “Poemas de Cherry Lane”.

 

   Raíces

Si ya soy una vela estremecida 
colmada por tu viento. Si has llegado 
al último escalón. Si me has tomado 
por la raíz más honda y más henchida. 

Si yo soy ya tu colmo y tu medida 
y estás dentro de mí, secreto, hallado. 
Si ya sobre la frente me has soplado 
para hacerme vivir, ciega y ardida, 

antes de irte rompe mis raíces. 
Quiero que las arranques, que las trices 
al alba con tu mano firme y fuerte. 

De no hincarse en tu tierra poderosa 
no quiere mi raíz ninguna cosa 
si no es andar y andar hacia la muerte.

 

   El tiempo me recuerda

Recordar no es siempre regresar a lo que ha sido.
En la memoria hay algas que arrastran extrañas maravillas;
objetos que no nos pertenecen o que nunca flotaron.
La luz que recorre los abismos
ilumina años anteriores a mí, que no he vivido
pero recuerdo como ocurrido ayer.
Hacia mil novecientos
paseé por un parque que está en París -estaba-
envuelto por la bruma.
Mi traje tenía el mismo color de la niebla.
La luz era la misma de hoy
-setenta años después-
cuando la breve tormenta ha pasado
y a través de los cristales veo pasar la gente,
desde esta ventana tan cerca de las nubes.
En mis ojos parece llover
un tiempo que no es mío.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.