• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Julia Uceda

   Nació en Sevilla, en 1925. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de Poesía de España por “En el viento, hacia el mar”. Cuatro años después le fue adjudicado el Premio Nacional de la Crítica, por “Zona desconocida”. La Asociación Genealogías y la editorial Tigres de Papel publicaron en abril de 2017 “Poemas de Cherry Lane”.

 

   Raíces

Si ya soy una vela estremecida 
colmada por tu viento. Si has llegado 
al último escalón. Si me has tomado 
por la raíz más honda y más henchida. 

Si yo soy ya tu colmo y tu medida 
y estás dentro de mí, secreto, hallado. 
Si ya sobre la frente me has soplado 
para hacerme vivir, ciega y ardida, 

antes de irte rompe mis raíces. 
Quiero que las arranques, que las trices 
al alba con tu mano firme y fuerte. 

De no hincarse en tu tierra poderosa 
no quiere mi raíz ninguna cosa 
si no es andar y andar hacia la muerte.

 

   El tiempo me recuerda

Recordar no es siempre regresar a lo que ha sido.
En la memoria hay algas que arrastran extrañas maravillas;
objetos que no nos pertenecen o que nunca flotaron.
La luz que recorre los abismos
ilumina años anteriores a mí, que no he vivido
pero recuerdo como ocurrido ayer.
Hacia mil novecientos
paseé por un parque que está en París -estaba-
envuelto por la bruma.
Mi traje tenía el mismo color de la niebla.
La luz era la misma de hoy
-setenta años después-
cuando la breve tormenta ha pasado
y a través de los cristales veo pasar la gente,
desde esta ventana tan cerca de las nubes.
En mis ojos parece llover
un tiempo que no es mío.

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