• @_marazi
    Sentimos demasiado como para salir ilesos
  • @HilseCaracas
    Se afiebra el corazón cuando la luna se lleva por dentro
  • @LunaFractal
    Escribir, volver a las andanzas
  • @mediamente
    Los tiempos que corren deberían ser detenidos
  • @NicolasPaulsen
    El monstruo niega su soledad multiplicando los espejos
  • @Naomi_Her
    Todas las flores lloran, incluso las que somos de papel
  • @sontusnubes
    El tiempo, para el poeta, habita en los labios
  • @gensoctavia
    Soy un fragmento de mi asombro
  • @patytemple74
    Con dedos de granizo y largas llamaradas, abriendo mi pecho, mil veces traspasado, malherido
  • @silencioenletra
    Soy de las que empiezan a desvestirse quitándose las cicatrices
  • @annemidi
    Inmigrantes de intimidades heridas somos todos
  • @PedroLuna73
    Soñar es un acto político

Aldo Pellegrini

    

   Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1903. Figura central del surrealismo en su país, publicó en 1961 “Antología de la poesía surrealista”, muy valorada por Andre Breton. La editorial argentina Argonauta publica en 2017 un conjunto de ensayos, “La conquista de lo maravilloso”. Murió en Buenos Aires, en 1973.

 

   Al abrir los ojos

 

Al abrir los ojos

espera la gran jornada de fatiga

y con la fatiga la seducción de los milagros

allí la luz de los leones ante las bocas que amenazan pronunciar

      palabras inútiles

 

Retroceden dos pasos

los pájaros anidan en las heridas

oh materia del dolor clasificada en pequeñas cajas portátiles

llevadas de aquí para allá

con sonrisas y aires fingidos

los noctámbulos penetran en las jaulas

pronunciando palabras ardientes

 

Al abrir los ojos

la multitud deslumbrada acude a presenciar la persecución

los que salen y los que entran, el judío errante y el emperador

      destronado y la bella Magdalena

con su humilde manjar de culpa, su tristeza erótica y su roto

     marfil

corren tras las estatuas sonrientes, las cosas en movimiento

     descifran su candor

 

Al abrir los ojos

el verdor se adelanta, el viajero impaciente abandona a su

     compañera sonámbula

el viento asoma su rostro expectante y una mano que se agita

aclara la rabia del humo

 

Al abrir los ojos

una atmósfera con corona de incendio

un confortante clamor de destrucción

los viejos camaradas se separan, el tiempo florece en las ruedas

¿no ha durado todo demasiado?

 

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