• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Aldo Pellegrini

    

   Nació en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1903. Figura central del surrealismo en su país, publicó en 1961 “Antología de la poesía surrealista”, muy valorada por Andre Breton. La editorial argentina Argonauta publica en 2017 un conjunto de ensayos, “La conquista de lo maravilloso”. Murió en Buenos Aires, en 1973.

 

   Al abrir los ojos

 

Al abrir los ojos

espera la gran jornada de fatiga

y con la fatiga la seducción de los milagros

allí la luz de los leones ante las bocas que amenazan pronunciar

      palabras inútiles

 

Retroceden dos pasos

los pájaros anidan en las heridas

oh materia del dolor clasificada en pequeñas cajas portátiles

llevadas de aquí para allá

con sonrisas y aires fingidos

los noctámbulos penetran en las jaulas

pronunciando palabras ardientes

 

Al abrir los ojos

la multitud deslumbrada acude a presenciar la persecución

los que salen y los que entran, el judío errante y el emperador

      destronado y la bella Magdalena

con su humilde manjar de culpa, su tristeza erótica y su roto

     marfil

corren tras las estatuas sonrientes, las cosas en movimiento

     descifran su candor

 

Al abrir los ojos

el verdor se adelanta, el viajero impaciente abandona a su

     compañera sonámbula

el viento asoma su rostro expectante y una mano que se agita

aclara la rabia del humo

 

Al abrir los ojos

una atmósfera con corona de incendio

un confortante clamor de destrucción

los viejos camaradas se separan, el tiempo florece en las ruedas

¿no ha durado todo demasiado?

 

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