• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Manuel Altolaguirre

   Nació en Málaga, en 1905. Integrante de la Generación del 27, adhirió a la República y posteriormente padeció el exilio, en México. Consiguió regresar a España y se radicó en Burgos, donde murió en 1959. En diciembre de 2016, se anunció la donación de 2 mil libros, documentos, correspondencia y fotografías que le pertenecían al Museo de Federico García Lorca, en Fuente Vaqueros.

 

    Las caricias

¡Qué música del tacto

las caricias contigo!

¡Qué acordes tan profundos!

¡Qué escalas de ternuras,

de durezas, de goces!

Nuestro amor silencioso

y oscuro nos eleva

a las eternas noches

que separan altísimas

los astros más distantes.

¡Qué música del tacto

las caricias contigo!

 

 

   Palabras

 

Apoyada en mi hombro

eres mi ala derecha.

Como si desplegaras

tus suaves plumas negras,

tus palabras a un cielo

blanquísimo me elevan.

Exaltación. Silencio.

Sentado estoy a mi mesa,

sangrándome la espalda,

doliéndome tu ausencia.

 

   Te quiero


Un lago en una isla

eso es tu amor por mí,

y mi amor te rodea

como un inmenso mar

de silencios azules;

pero tienen también

tus grandezas ocultas.

Soy un niño de sal

sobre tu falda;

me sostienen tus prados

submarinos,

eres frondosa cumbre,

eminencia visible

de tu tierra profunda.

Me enriquecen los ríos,

y tu amor, ese lago

corazón de la isla,

es la fuente de todas

las líquidas comarcas.

Te haces querer. Te quiero.

Mira mis blancas olas.

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