• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Rubén Ackerman

   Nació en Caracas, en 1954. Es sociólogo y aunque lleva veinticinco años escribiendo poesía, publicó en noviembre de 2016 su primer libro, “Los ausentes”, por Dcir Ediciones.

 

   Ars poética

Lo mejor es detener el tiempo
cuando los dados 
están en el aire
a punto
de caer
y permanecer con la emoción para siempre
pero Dios o el azar
colocan el destino sobre la mesa

lo mejor
es quedar suspendido
para siempre en un orgasmo

pero el reloj nos traiciona
y pronto nos visita el cobrador de la luz
o la suegra viene a darnos un consejo muy atinado

lo mejor es el espacio
entre la inspiración y la expiración
como los pensamientos se ausentan
y somos livianos como el aire
calientes como el sol
inocentes como un niño

Lo mejor es cuando Dios duda de todo y de sí mismo
en el intervalo entre la fe ciega
y el ateísmo rabioso
cuando la verdad se pliega
o se despliega
y nos desmoronamos levantándonos

lo mejor es quedar suspendidos en una metáfora
abrazarla
sin regresar jamás
al polvo y a la tierra

--

 

                                       A la memoria de Charles Baudeliere
                                                                          poeta maldito que nos recomendaba
                                                                                  estar siempre ebrios


Siento que lo pequeño es un invento,
me lo susurró un día en mi adolescencia una
prostituta en un burdel llamado mon-petit

Ahora su susurro se pierde
es un vacío que se desvanece.

Siento el paso sigiloso de lo pequeño
su sombra diminuta casi inexistente
su aflicción como una vaga congoja
apenas la tristeza lerda que produce
el suicidio de una mosca.

Lo pequeño nos inventa a todos sin percatarnos
viene de no se sabe donde y se sienta
al frente, como un largo y fatigoso lamento
se traga inclemente nuestra vida.

Tiene ecos infinitos que resuenan como sombras
cuando te miras en el espejo lo pequeño esta ahí
recordándote tus deberes impostergables, tu ración
de sensatez fingida, tu sueño lacerado

Lo pequeño es el invento que te inventa
y tu eres mon petit lo único pequeño detrás de ti
mismo y un día te desvanecerás al ritmo pequeño
de tu diminuta vida.

Siento que lo pequeño es un invento me lo susurró
un día en mi adolescencia una prostituta en un
burdel llamado mon-petit.

 

 

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