• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

José Martí

 

   Nació en La Habana, en 1853. Murió en Dos Rios, en 1895. Fue, además de poeta, filósofo y ensayista, fundador del Partido Revolucionario Cubano y gran inspirador y participante clave de la Guerra de la Independencia de su país, conocida también como “Guerra Necesaria”.

 

   Domingo triste

 

Las campanas, el sol, el cielo claro 
me llenan de tristeza, y en los ojos 
llevo un dolor que el verso compasivo mira, 
un rebelde dolor que el verso rompe 
¡y es, oh mar, la gaviota pasajera 
que rumbo a Cuba va sobre tus olas! 

Vino a verme un amigo, y a mí mismo 
me preguntó por mí; ya en mí no queda 
más que un reflejo mío, como guarda 
la sal del mar la concha de la orilla. 
Cáscara soy de mí, que en tierra ajena 
gira, a la voluntad del viento huraño, 
vacía, sin fruta, desgarrada, rota. 
Miro a los hombres como montes; miro 
como paisajes de otro mundo, el bravo 
codear, el mugir, el teatro ardiente 
de la vida en mi torno: ni un gusano 
es ya más infeliz: ¡suyo es el aire, 
y el lodo en que muere es suyo! 
Siento la coz de los caballos, siento 
las ruedas de los carros; mis pedazos 
palpo: ya no soy vivo: ¡ni lo era 
cuando el barco fatal levó las anclas 
que me arrancaron de la tierra mía!

 

 

   Isla famosa

 

Aquí estoy, solo estoy, despedazado.
Ruge el cielo: las nubes se aglomeran,
Y aprietan, y ennegrecen, y desgajan:
Los vapores del mar la roca ciñen:
Sacra angustia y horror mis ojos comen:
A qué, Naturaleza embravecida,
A qué la estéril soledad en torno
¿De quién de ansia de amor rebosa y muere?
¿Dónde, Cristo sin cruz, los ojos pones?
¿Dónde, oh sombra enemiga, dónde el ara
Digna por fin de recibir mi frente?
¿En pro de quién derramaré mi vida?

Rasgóse el velo; por un tajo ameno
De claro azul, como en sus lienzos abre
Entre mazos de sombra Díaz  famoso,
El hombre triste de la roca mira
En lindo campo tropical, galanes
Blancos, y Venus negras, de unas flores
Fétidas y fangosas coronados:
¡Danzando van: a cada giro nuevo
Bajo los muelles pies la tierra cede!
Y cuando en ancho beso los gastados
Labios sin lustre ya, trémulos juntan,
Sáltanles de los labios agoreras
Aves tintas en hiel, aves de muerte.

 

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