• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Pilar Paz Pasamar

 

   Nació en Jerez de la Frontera, en 1933. En noviembre de 2016, el Ayuntamiento de Málaga anunció la distribución de su libro "Solo me queda el corazón”, en el sistema de transportes de la ciudad, en un proyecto llamado "Libros sobre ruedas".

 

    Mundo nuevo

 

Este es mi mejor mundo

puesto que tú lo habitas

-lo habitamos-, en medio

del llanto y la palabra.

Para estrenarlo, hubimos

de adoptar la esperanza

que, como lazarillo,

guiara nuestros pasos.

La soledad contigo

qué dulce se presenta.

El mar, contigo, al fondo,

su amistad nos ofrece;

el pájaro nos canta,

el agua corre limpia,

por la noche asomamos

nuestros rostros en paz

juntos, frente a la estrella.

Y cuando en el instante

de sentir a Dios, tomas

mi mano, qué silencio

mi corazón recoge.

Todo está más que dicho

en ese mundo antiguo

donde tú rescataste

mi tristeza. Hoy estreno

la luz, la verdadera,

la única que podía

iluminar mis ojos.

Amor, un mundo nuevo,

un reducido mundo

para cantar: es todo.

Ya es bastante: lo único.

 

 

   Amantes en la orilla

 

Me gustaría daros,

amantes en la orilla,

el tronco de algún árbol

donde pudierais todos

grabar las iniciales.

Un álamo o un pino,

o un roble, o algún chopo,

o la acacia de un parque

meticuloso y frío

que desdeñáis por este

salobre aire del mar.

Sí, un árbol para cada

pareja, un árbol trise

como todas las cosas

que sirven al recuerdo.

En el largo paseo

ni una mata, ni un trino,

ni una sombra. En lugar

de rosa y margarita

que deshojar, el alga,

la podrida y rotunda,

fuerte esencia marina.

El faro allá a lo lejos

ilumina de pronto

el abrazo furtivo

y hace, cómplice, guiños.

Un árbol sin raíces,

al aire, os traería.

Si alguna vez amantes

de este rincón, hubiera

olvidado el mensaje

de mayo, y la que os canta,

mi voz, ya no sintiera

su anuncio, os dejaría

mi garganta, y en ella

-como en un viejo tronco-

grabaríais el clásico

corazón, la promesa,

la inicial, y tal día

de tal año, en cualquiera

y feliz primavera.

Mi garganta aún podría

servir de algo al amor.

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