• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Pilar Paz Pasamar

 

   Nació en Jerez de la Frontera, en 1933. En noviembre de 2016, el Ayuntamiento de Málaga anunció la distribución de su libro "Solo me queda el corazón”, en el sistema de transportes de la ciudad, en un proyecto llamado "Libros sobre ruedas".

 

    Mundo nuevo

 

Este es mi mejor mundo

puesto que tú lo habitas

-lo habitamos-, en medio

del llanto y la palabra.

Para estrenarlo, hubimos

de adoptar la esperanza

que, como lazarillo,

guiara nuestros pasos.

La soledad contigo

qué dulce se presenta.

El mar, contigo, al fondo,

su amistad nos ofrece;

el pájaro nos canta,

el agua corre limpia,

por la noche asomamos

nuestros rostros en paz

juntos, frente a la estrella.

Y cuando en el instante

de sentir a Dios, tomas

mi mano, qué silencio

mi corazón recoge.

Todo está más que dicho

en ese mundo antiguo

donde tú rescataste

mi tristeza. Hoy estreno

la luz, la verdadera,

la única que podía

iluminar mis ojos.

Amor, un mundo nuevo,

un reducido mundo

para cantar: es todo.

Ya es bastante: lo único.

 

 

   Amantes en la orilla

 

Me gustaría daros,

amantes en la orilla,

el tronco de algún árbol

donde pudierais todos

grabar las iniciales.

Un álamo o un pino,

o un roble, o algún chopo,

o la acacia de un parque

meticuloso y frío

que desdeñáis por este

salobre aire del mar.

Sí, un árbol para cada

pareja, un árbol trise

como todas las cosas

que sirven al recuerdo.

En el largo paseo

ni una mata, ni un trino,

ni una sombra. En lugar

de rosa y margarita

que deshojar, el alga,

la podrida y rotunda,

fuerte esencia marina.

El faro allá a lo lejos

ilumina de pronto

el abrazo furtivo

y hace, cómplice, guiños.

Un árbol sin raíces,

al aire, os traería.

Si alguna vez amantes

de este rincón, hubiera

olvidado el mensaje

de mayo, y la que os canta,

mi voz, ya no sintiera

su anuncio, os dejaría

mi garganta, y en ella

-como en un viejo tronco-

grabaríais el clásico

corazón, la promesa,

la inicial, y tal día

de tal año, en cualquiera

y feliz primavera.

Mi garganta aún podría

servir de algo al amor.

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