• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Washington Benavides

   Nació en Tacuarembó, en 1930. Es también crítico y ensayista. Muy cercano a la música, varios de sus poemas fueron llevados a la canción. En mayo de 2015 recibió un homenaje en Montevideo.

 

   Oído en un teléfono

 

El poeta es un apóstata,

inevitablemente. Está

marcado para la apostasía

Su búsqueda incesante

le obligará a colgar

más de una fe en el perchero

(ni a César lo que es del César

ni a Dios lo que es de Dios)

Traspasará las puertas

de marfil 0 de cuerno

las del cofre-fort

las de la cabina telefónica

de la cabina espacial.

Descifrará en el palimpsesto

de los días

otros días que igualmente

fueron o serán suyos.

Traducirá las páginas etruscas

de las muchas realidades.

El poeta es un apóstata.

No tiene otra salida. Está

obligado a descubrir

lo que le espera a la vuelta

de la esquina. Y esto no le

acarreará

ni seguridad ni prestigio.

El poeta es un apóstata.

Pelada la última capa de la cebolla

debe imaginar la cebolla

                      platónica

que en un plato -fuera de su alcance-

                      lo espera

para recomenzar el trabajo

de quitarle una a una sus pieles

y encontrarse con otra cebolla

                      reluciente

                      idéntica a un lucero.

El poeta es un apóstata.

Debe serlo. Para acompañar

a los que se atreven por el salón

de los pasos perdidos

a los que conversan con sus sombras

a los que alientan desde una cárcel

la liberación de los hombres.

                        Poesía

                        se llama

                        Apostasía.

No es un tigre de papel

El tiempo está en los otros.

Al acecho.

(Y el tiempo no es un tigre de papel)

Hasta que salta de un rostro conocido

Y como quien revela una fotografía

lo vamos descubriendo (sin espejo).

 

 

   El tiempo está en nosotros

 

Que nadie pierda tiempo cerrándole las puertas

Que nadie crea alejarlo porque no se le nombre

(ni metiéndote bajo de la cama

ni perdiendo la fe).

Queda otra instancia aún.

Cuando descubres que ralea el ejército

de los conocidos.

                              Y alguien dice:

"Ha muerto Helena"

                               -y eres tú que has muerto-

"Ayer murió Ramón"

                               -y con él mueres-.

 

El mundo (tu mundo) se despuebla

y el compañero de la infancia

te contempla con lástima y con miedo

porque él también lo ha descubierto todo:

la muerte está en nosotros.

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