• @monarcamanni
    Cada quien/ le escribe/ a la sed/ que le sostiene
  • @_Annai_
    Precipitado/ los lugares expandes/ beso callado./ Todo el cielo nos llama/ con su alma de montaña.
  • @Anadimeana
    Mira cómo viene la tarde: descalza de voz, vestida en agua y viento
  • @magiamorena
    Un adiós sin maquillaje
  • @carinaldad
    El silencio respira tu perfume
  • @franc_murcia
    La literatura es una infusión de sueños
  • @Indephinida
    Mi niña interior juega con los sueños que yo misma he roto
  • @DeseosCulpables
    Es agotador escribir de amor, y no hacerlo
  • @amanecerdemar
    Hay silencios que sustentan la vida de todas las palabras...
  • @SimoneBella7
    Soy un cuerpo de mil caminos para su tinta desnuda
  • @Luzsoldepapel1
    Día cenizo/ entre la llovizna/ el pájaro afina
  • @danielatome
    La vida y sus dientes de sable y mis ojos, que no terminan de resignarse

Omar Pérez

   Nació en La Habana, en 1964. Fue Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, en 2010. Es uno de los poetas extranjeros convocados al Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, de Buenos Aires, en junio de 2016.

 

   Bailes de salón

 

La educación comienza por la casa y se asimila

en edificios de oficinas, se diluye o se muestra

en comedores habilitados para la danza del momento,

la cortesía sin embargo es producto hereditario

y un cambio de sangre es insuficiente para erradicarla.

Con las manos pálidas acudimos a los ritos sociales

con las manos en los bolsillos traseros

se discute a los árbitros,

¿qué otra cosa puede hacerse con ellas sino gesticular?

con días tan largos ya no es posible medir por cuartas.

Cierta escasez de Buenas Tardes puede malograr

        una carrera

un pasillo mal llevado, un pisotón a mitad de número

te destinan a un ostracismo no retribuido.

Tarde o temprano un saludo y una pregunta te sacarán

        de paso

seas invitado, transgresor o discípulo

siempre habrá para ti un interlocutor

un pretexto para guiñar los ojos

una ocasión única para pedir otra oportunidad

con la voz radiofónica del que solicita una pieza.

 

 

   Es el momento de cenar y no otra cosa

 

Es el momento de cenar y ninguna otra cosa

debería distraernos de la disciplina

sagrada, por demás, de comer mano a mano;

es el instante de la supervivencia y aunque ceno desnudo

añoro un viejo mantel de bordados rojizos.

Para conciliar urbanidad e instinto este,

y no otro, es el momento

haciendo uso de una sangre fría acumulada

durante alegres temporadas de procacidad.

Es el momento en que resucitamos, que no se escuchen

ni aforismos, ni quejas, ni ruidos de cucharas.

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