• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Omar Pérez

   Nació en La Habana, en 1964. Fue Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, en 2010. Es uno de los poetas extranjeros convocados al Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, de Buenos Aires, en junio de 2016.

 

   Bailes de salón

 

La educación comienza por la casa y se asimila

en edificios de oficinas, se diluye o se muestra

en comedores habilitados para la danza del momento,

la cortesía sin embargo es producto hereditario

y un cambio de sangre es insuficiente para erradicarla.

Con las manos pálidas acudimos a los ritos sociales

con las manos en los bolsillos traseros

se discute a los árbitros,

¿qué otra cosa puede hacerse con ellas sino gesticular?

con días tan largos ya no es posible medir por cuartas.

Cierta escasez de Buenas Tardes puede malograr

        una carrera

un pasillo mal llevado, un pisotón a mitad de número

te destinan a un ostracismo no retribuido.

Tarde o temprano un saludo y una pregunta te sacarán

        de paso

seas invitado, transgresor o discípulo

siempre habrá para ti un interlocutor

un pretexto para guiñar los ojos

una ocasión única para pedir otra oportunidad

con la voz radiofónica del que solicita una pieza.

 

 

   Es el momento de cenar y no otra cosa

 

Es el momento de cenar y ninguna otra cosa

debería distraernos de la disciplina

sagrada, por demás, de comer mano a mano;

es el instante de la supervivencia y aunque ceno desnudo

añoro un viejo mantel de bordados rojizos.

Para conciliar urbanidad e instinto este,

y no otro, es el momento

haciendo uso de una sangre fría acumulada

durante alegres temporadas de procacidad.

Es el momento en que resucitamos, que no se escuchen

ni aforismos, ni quejas, ni ruidos de cucharas.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.