• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Rosabetty Muñoz

   Nació en Ancud, Chile, en 1960. Recibió numerosos reconocimientos, entre ellos una mención de honor del premio Pablo Neruda de 1996, que ganó en 2000. En 2013 se adjudicó el premio Altazor. Es una de las poetas extranjeras convocada al Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro, de Buenos Aires, en junio de 2016.

 

   Deseo


El deseo es un barco poderoso

arriando anclas y cadenas

en medio de la noche.

 

Estallando con el estrépito

de las posibilidades.

Bajo el silencio crispado

el ansia apenas perceptible.

 

Es también, el despliegue de luces

en las islas de canales tan angostos

donde un barco, más que navegar,

acaricia.

 

   El río de la noche

 

El río de la noche es otro

atravesado y solo en la ciudad que duerme.

Le gusta que le lleve naranjas y poemas

que no le tema y le tema

arrullándome con alemanes hermosos

que miraban el cielo para construir su casa

y hombres tristes que se perdieron tierra adentro.

“La vida les debe lo innombrable”

y me abre los brazos oscuros.

“Podrías dormirte dulcemente”.

Me habla como a una amapola

que tiembla en el viento.

 

Pero amanece y no es el mismo.

El río de la noche no me reconoce

entre todas las muchachas

que cruzan el puente.

 

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