• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

8 de Marzo: Ana María Martínez Sagi (España)

Nació en Barcelona, en 1907. Además de poeta, fue sindicalista, militante por la República, deportista y periodista. Desafió múltiples convenciones de su época, como sus entrevistas fuera de molde y el haber escalado a la dirección del club Barcelona en un contorno dominado por el machismo. Activista por los derechos de las mujeres, trabajó por el voto femenino. Al concluir la Guerra Civil Española se exilió en Francia, donde colaboró con la Resistencia. Pasó después a Estados Unidos y regresó a España tras la muerte del dictador Francisco Franco. Murió en 2000. Publicamos este poema en el marco de la serie por el 8 de Marzo, por la que invitamos a hacer propuestas de autores a nuestros lectores, a través de internet. Martínez Sagi fue propuesta por quien en Twitter se identifica como @rsolev

 

   El deseo

 

Noche

de insomnio negro.

 

Sobre un talud de cardos

crispada me recuesto.

En cada pliegue blando

recóndito del lecho:

una espina de miel

un cuchillo de fuego.

 

Incrustrado

a mi cuerpo

tentáculo feroz

y agresivo: el deseo.

 

Gritos broncos derriban

murallas de silencio.

Sofocante me absorbe,

la boca que no tengo.

Mordaza de mi mutismo.

Pantera de mi desierto.

Hoguera de mi penumbra.

Abismo de mi tormento.

En un rojo

revuelo

de combates

sin freno

abierta

desmembrada

me consumo y me pierdo.

En la noche demente

resucitada muero:

con la boca quemada

con los flancos ardiendo.

 

Lívida madrugada

cortará el aire denso.

 

Y el rostro que persigo

morirá en el espejo.

 

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