• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Rafael Alberti (II)

   Nació en 1902 en Cádiz, donde murió en 1999. Algunos de sus versos sobre Nueva York formaron parte de una puesta en escena en España, que combinó textos, música e imágenes, “Nueva York, egofui”. Se presentó en enero en Tomelloso, como se reporta en la sección “Cine y Teatro”).

 

   New York

   (Wall Street en la niebla, desde el “Bremen”)

                                                        (fragmento)

 

   Alguien se despertaba pensando que la niebla

ponía un especial cuidado en ocultar el crimen.

   De allí,

de allí salía:

un enloquecedor vaho de petróleo,

de alejados y vastos yacimientos convertidos en cifras,

hacinados por orden en los cofres secretos,

en las lentas, profundas, inconmovibles cajas,

más profundas que pozos aún inexplorados,

puestos allí estos cofres,

puestas allí estas cajas por anónimos,

invisibles, oscuros, explotados,

desamparados hombres macilentos.

   Yo era el que despertaba comprendiendo,

sabiendo lo que era aquel amanecer de rascacielos

igual que verticales expresos de la niebla,

era yo quien oía, quien veía, despertándose.

   De allí,

de allí salían:

un crujido de huesos sin reposo, húmedos, calcinados,

entre la extracción triste de metales,

una seca protesta de cañas dulces derrumbándose,

de café y de tabaco deshaciéndose,

y todo envuelto en un tremendo vaho de petróleo,

en un abrasador contagio de petróleo,

en una inabarcable marea de petróleo…

 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.