• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Eduardo Milán

 

   Nació en Rivera, Uruguay, en 1952.  Está radicado en México, donde se exiló en 1979 a raíz de la dictadura cívico-militar que asolaba a su país.

 

    Humildad, la fuente inagotable...

 

Humildad, la fuente inagotable

de recursos naturales es un río

que no quiebra, un río

que fue lluvia, una elevada

vertiente que cae

como toda la plata, finalmente.

El hombre del rocío en la cabeza

y en los hombros, el famoso rocío

de los prados, hoy canoso,

no es más que la humildad que anda,

el otrora verdura de las eras, cabizbajo.

No está solo: una bandada

anda empapada como voz de Neruda.

Ese río, dios mortal del mar,

renace en mea culpa de la lluvia.

 

 

   Por qué amo tu locura...

 

¿Por qué amo tu locura,

tu desparpajo, tu falta

de reloj y tus atajos

cuando estoy prácticamente a punto

de caer de cabeza en el abismo?

 

O sea en ti. Pero no sólo

eso: hay mucho más de ti que quiero

y no revelo. Esa lámpara

que enciendes en el fondo.

 

 

 

   Sin profundidad que reubique...

                                                                  A Antonio Ochoa

 

Sin profundidad que reubique

las estrellas en la noche nueva

pasa el poema hacia la pregunta:

¿para qué sirvo? ¿Para qué todo esto?

Desdén, dolor,

desencanto en los ojos antes

encantados, poco pan con mano preparada

por dinero. Para esto:

como alivio del hambre milenaria

de los hombres que no tienen

más que eso.

 

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