• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Fredy Yezzed

 

   Nació en Bogotá, Colombia, en 1979, y está radicado en Buenos Aires, donde estudia la prosa poética de Argentina. En poesía publicó “La sal de la locura” y “El diario inédito del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein”. De esta última obra son los textos que siguen.

 

 

El diario inédito del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein

 

(Fragmentos)

 

 

3

 

 

 

3.2          Te veo, pero no sé decirte.

 

3.201     Alrededor de las hojas, a punto de quebrarse, vibraba tu voz.

 

3.202     Ahora que sé que estás del otro lado del sueño, temo soñar.

 

3.203     La libélula me visitaba con frecuencia & nunca trajo la visita.

 

3.2031   Soy la soledad a fondo. Soy la soledad a muerte.

 

3.2032   La poesía, como un arma, me defendía de mí.

 

3.2033   ¿Por qué lees este verso, en lugar de correr a salvarla?

 

3.204     No hay acción más trascendental que la del semen

             diluyéndose dentro de las palabras “entiérrate”, “vive”; en lo

             que se entiende cuando se dice “ser”, “estar aquí”.

 

3.2041   Desnudé una mujer. Entré en una mujer. Revolqué en todos los

             rincones. Te busqué sin desear hallarte.

 

3.2042   “Hoy ha desaparecido fulano de tal”, sueño que lees en el

              periódico, nada más como venganza, para ver si sufres lo

              que sufro, apareciendo & desapareciendo.

 

3.205     En un momento de desesperación, le rogué que me escribiera

             una carta. Me han llegado 3. No he sido capaz de rasgar el primer

             sobre. Toda ella era un vaso de agua temblando en mi sed.

 

3.2051   Escribe cartas el que no desea envenenarse consigo mismo.

 

3.207     ¿Cuántas mujeres caben en un hombre?

 

3.2071   ¡No digas tonterías!

 

 

 

4

 

 

 

4             Señor, si existes, sálvame. & si no existes, invéntate; & vuélveme a inventar.

 

4.0153   desnudo es la palabra más triste.

 

4.0155   Cuando no estoy buscándote, no danzo, no soy.

 

4.0157   Cierro los ojos & allí estás abriéndome los ojos.

 

4.016     Mi país camina atravesando el desierto: sin guía, con un pan mojado de sangre, sin tu Palabra.

 

4.0161   Señor, te diré la verdad: te hemos creado a nuestra imagen y semejanza, [no a la tuya], como a la radio, la guerra y la escritura.

 

4.017     Señor, sal de mí, invade mi oscuridad.

 

4.018     Si hay una proposición que exprese con precisión lo que pienso, es esta: Bueno es lo que Dios ordena.

 

4.019     Ha llegado Dios en el tren de las 5:15.

 

 

 

5

 

 

5.138        Madre, donde quiera que estés, aún sueño con la nieve roja de Suiza.

 

5.1381      Madre, déjame pintarte las uñas de los pies.

 

5.1399   Imaginé que te volvía a ver. Que nos presentaban de nuevo. Que no te reconocía. Que a alguien cercano nos parecíamos & no lográbamos recordar. El nombre vibraba en la punta de la lengua. A los dos, sin embargo, nos dio mucho gusto conocernos.

 

5.14       En la sopa de la soledad, hermano mío, cucharada tras cucharada, nos defendíamos de la muerte.

 

5.1401   Por esos años llevaba piedras en la boca: no sabía nombrar esa bestia de cara sucia, camisa desaliñada & trozos de amor salvaje.

 

5.1402   Veía el imposible ramo de cerezas en la copa del árbol & escuchaba el tintinear de la campana de la muerte.

 

5.141     El único día en que creí, por fin, ver la imagen de mi padre, fue cuando me reprendió por estar leyendo Las flores del mal. Sólo B. me enseñó a comprenderlo & a tenerle compasión.

 

5.1411   Ese 6 de noviembre mi padre me despertó y me dijo acercándome a la radio: “Escucha las balas en el Palacio, esto cambiará nuestra historia para siempre”. Salía del sueño, de la mano de mi padre, y entraba a la pesadilla, de la mano de mi padre.

 

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