• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Antonio Deltoro

 

   Nació en Ciudad de México, en 1947. Obtuvo recientemente, junto a la poeta venezolana Yolanda Pantín, el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval 2015, concedido por el Seminario de Cultura Mexicana y el gobierno de Aguascalientes (http://www.lapoesiaalcanza.com.ar/noticias/2085-premio-a-la-venezolana-yolanda-pantin-y-al-mexicano-antonio-deltoro)

 

   Capilla abierta

 

                                                a Lourdes


Me gustan las capillas abiertas para ver el cielo,
las paredes sin techo, las puertas por donde entra la hierba.
No me gustan las cajas, no me asusta la muerte, me asusta el ataúd.
Quiero morir en los volcanes ahogado en fuego y piedra, o en el mar.
Me da miedo lo cerrado, la ciudad, el pensamiento.
Con la intemperie vedada, circulando por bajo, durmiendo sobre el techo de otro
tengo los sueños, te tengo a ti: a la carretera que lleva a la costa,
capilla abierta, ciervo en el bosque, en el jardín la más desnuda.
Tengo en el departamento una voz, una guitarra eléctrica,

el suave o violento golpear de unos tambores.
Eres la más puta y linda del burdel de mis sueños, la menos puta,
la niña, la inocente que copula en la calle como en un jardín y se da cuenta.
Eres la que dice ven y me sube en su música, eres la que juega conmigo
sobre esta alfombra, en esta cama; en este piso que es el techo de otros;
la que se embarca en mis sueños, con la que voy al mar.

 

   Domingo

Me siento solo como un dedo al que le faltara mano.
El domingo es un híbrido, un animal con pies de sábado y cabeza de lunes,
tierra de nadie que respira aburrimiento, comidas familiares.
Es un juego de cartas donde no se arriesga, música con sordina, sobremesa.
El domingo es anacrónico, corre despacio por miedo al despeñadero,
al infarto del lunes, al infierno: en el domingo los audaces se juegan más que la semana.
El domingo es un día por decreto oficial, un falso día.
El domingo amanece tarde y anochece temprano, es un crepúsculo precoz, entre paredes,
pesado.

 

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