• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Antonio Deltoro

 

   Nació en Ciudad de México, en 1947. Obtuvo recientemente, junto a la poeta venezolana Yolanda Pantín, el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval 2015, concedido por el Seminario de Cultura Mexicana y el gobierno de Aguascalientes (http://www.lapoesiaalcanza.com.ar/noticias/2085-premio-a-la-venezolana-yolanda-pantin-y-al-mexicano-antonio-deltoro)

 

   Capilla abierta

 

                                                a Lourdes


Me gustan las capillas abiertas para ver el cielo,
las paredes sin techo, las puertas por donde entra la hierba.
No me gustan las cajas, no me asusta la muerte, me asusta el ataúd.
Quiero morir en los volcanes ahogado en fuego y piedra, o en el mar.
Me da miedo lo cerrado, la ciudad, el pensamiento.
Con la intemperie vedada, circulando por bajo, durmiendo sobre el techo de otro
tengo los sueños, te tengo a ti: a la carretera que lleva a la costa,
capilla abierta, ciervo en el bosque, en el jardín la más desnuda.
Tengo en el departamento una voz, una guitarra eléctrica,

el suave o violento golpear de unos tambores.
Eres la más puta y linda del burdel de mis sueños, la menos puta,
la niña, la inocente que copula en la calle como en un jardín y se da cuenta.
Eres la que dice ven y me sube en su música, eres la que juega conmigo
sobre esta alfombra, en esta cama; en este piso que es el techo de otros;
la que se embarca en mis sueños, con la que voy al mar.

 

   Domingo

Me siento solo como un dedo al que le faltara mano.
El domingo es un híbrido, un animal con pies de sábado y cabeza de lunes,
tierra de nadie que respira aburrimiento, comidas familiares.
Es un juego de cartas donde no se arriesga, música con sordina, sobremesa.
El domingo es anacrónico, corre despacio por miedo al despeñadero,
al infarto del lunes, al infierno: en el domingo los audaces se juegan más que la semana.
El domingo es un día por decreto oficial, un falso día.
El domingo amanece tarde y anochece temprano, es un crepúsculo precoz, entre paredes,
pesado.

 

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