• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Patricia Díaz Bialet

 

   Nació en Buenos Aires, en 1962. Los poemas que siguen fueron tomados de “La que va”, con prólogo de Jorge Dubatti, obra publicada por ATUEL Poesía, Buenos Aires, 2015.

 

   Mi lámpara

 

                        Mendigaste una gracia

                        y la obtuviste.

                        De frente la pediste de nuevo

                        y la alcanzaste.

                        Sigfrido Radaelli

 

 

hay por supuesto hombres que lo intentan

que rascan con su misil el extremo último del goce

que venden su costilla y se hacen más esbeltos en su tarea

que desean a otros hombres

o se vuelven microscópicas sanguijuelas y me escalan

 

hay amantes intrépidos

procaces malabaristas encendidos a quienes nunca se les ve de día

 

hombres con aliento a recodo de marisco descartado

                                                                       /buscamente

sus bondades se desgranan

como el halo de papel en las tijeras de hondo frenesí

 

 

yo froté mi lámpara y obtuve mi castigo

 

 

 

   El amor debe suponerse tinieblas (III)

 

                                   noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas.

                                   Idea Vilariño

 

lo que se conoce como amor debe suponerse

golpe de seda sobre el cuenco moreno de los senos

fuda de semental en semental y variedad frecuente en el verano

 

expedición al canto último

guirnalda de flúor en el anca

vástago de amianto que roe el vientre

 

será un chasquido de carozos secos

o apestará a sobregoces en el desvelo

 

cuando estoy en el albergue me sustituyo por otra

fajada de arrebato

con dos ápices ebrios que se abren después de la cena

 

porque el amor debe estimarse curva feliz en ruta de trucha

                                                                                  /liberada

 

la sala de juegos ofrece ahora la fricción de un desconocido

                                                                       /en mi espalda

el amor será un hervor de flujos atávicos

ambivalentes

resbaladizos

 

una vara amplia que nos abarque a todas

 

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