• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Patricia Díaz Bialet

 

   Nació en Buenos Aires, en 1962. Los poemas que siguen fueron tomados de “La que va”, con prólogo de Jorge Dubatti, obra publicada por ATUEL Poesía, Buenos Aires, 2015.

 

   Mi lámpara

 

                        Mendigaste una gracia

                        y la obtuviste.

                        De frente la pediste de nuevo

                        y la alcanzaste.

                        Sigfrido Radaelli

 

 

hay por supuesto hombres que lo intentan

que rascan con su misil el extremo último del goce

que venden su costilla y se hacen más esbeltos en su tarea

que desean a otros hombres

o se vuelven microscópicas sanguijuelas y me escalan

 

hay amantes intrépidos

procaces malabaristas encendidos a quienes nunca se les ve de día

 

hombres con aliento a recodo de marisco descartado

                                                                       /buscamente

sus bondades se desgranan

como el halo de papel en las tijeras de hondo frenesí

 

 

yo froté mi lámpara y obtuve mi castigo

 

 

 

   El amor debe suponerse tinieblas (III)

 

                                   noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas.

                                   Idea Vilariño

 

lo que se conoce como amor debe suponerse

golpe de seda sobre el cuenco moreno de los senos

fuda de semental en semental y variedad frecuente en el verano

 

expedición al canto último

guirnalda de flúor en el anca

vástago de amianto que roe el vientre

 

será un chasquido de carozos secos

o apestará a sobregoces en el desvelo

 

cuando estoy en el albergue me sustituyo por otra

fajada de arrebato

con dos ápices ebrios que se abren después de la cena

 

porque el amor debe estimarse curva feliz en ruta de trucha

                                                                                  /liberada

 

la sala de juegos ofrece ahora la fricción de un desconocido

                                                                       /en mi espalda

el amor será un hervor de flujos atávicos

ambivalentes

resbaladizos

 

una vara amplia que nos abarque a todas

 

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