• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Leonardo Boix

   Nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1975, y reside desde 1997 en Inglaterra. También narrador, publicó en poesía “Un lugar propio” (Letras del Sur Editora, Buenos Aires, 2015). Asimismo, fue seleccionado en la antología de poesía argentina “Apología 2”, que elaboró el grupo El Mar de Al Lado, con prólogo de Fernando Bogado. A mediados del mismo año trabajaba en un libro con sus poemas en inglés, para publicarlo en Londres.

 

   Barco de Inmigrantes

                                          A Diana Bellessi

El barco que me trajo
había perdido el rumbo
y en lugar de detenerse
en cada puerto con faro,
como estaba acordado
cuidadosamente,
siguió marcha por los océanos
desparejos, hacia la tormenta,
pasajeros desolados,
primera clase,
todos inquietos,
preguntaron incómodos
el destino asegurado,
la instancia del sueño
desde la cubierta, yo
detenido en el tiempo
miraba las gaviotas
comerse los deshechos
suspendidas del cielo
en la inmensidad sin horizonte.
La gente amagaba
a despegarse del intento
y el viaje siguió por arte de magia,
pero nadie se bajó
porque el ritmo lo marcaba
la tripulación estática,
hasta mi Tía Gracia nació a bordo
y el abuelo Raúl piloteaba,
capitán, eslora, camarotes, ensenada
el bisabuelo Ramón y María la siciliana

venían de Corrales, Zamora y San Mauro,

traían la guitarra y los bolsos

apilados,
los inmigrantes del barco que me trajo
no se detuvieron en ninguna parte
vamos todos juntos,
como náufragos,

por este laberinto de profundidades.

 

 

   Esta historia tan mía

 

En la biografía de mi vida

diré cosas como

Sin poder confesarlo”,

Morí tan solo”,

La vida que me fue indiferente”.

El libro tendrá hojas amarillentas,

como escrito en otro siglo,

lo repartiré entre desconocidos,

para que crean que estoy loco,

pondré un puesto en el mercado de los sábados,

y leeré página por página,

aunque nadie me escuche.

En la autobiografía de esta, mi vida

contaré que días antes de su muerte

mamá me dijo: “Recen por mí”.

Y yo le hice caso

y como loco le hablé

a los objetos del más allá,

y una noche de verano y luna llena,

la vi dormir tan quieta,

blanca transparente,

en la habitación de mis hermanas,

le pedí que se quedara,

pero la oscuridad se la llevó

sin importarle.

El libro de mi historia

hablará del pueblo de mi infancia,

del calor de diciembre,

del jazmín del país, de las gardenias

en racimos semi-abiertos,

las calles con olor a mojado,

y el campo con vacas blanco y negro

que veíamos desde la ventana del auto.

Y cuando se agote la autobiografía,

me dedicaré a plantar árboles frutales,

para que la simetría

de lo verde,

me transforme

en jardín exótico

de los trópicos.

 

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