• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Homero Aridjis

   Nació en Michoacán, México, en 1940. También novelista y catedrático, participó junto a Octavio Paz de la selección de poetas mexicanos que derivó en la antología “Poensía en Movimiento”, que lleva alrededor de cuarenta ediciones.

 

   A veces uno toca un cuerpo y lo despierta...

A veces uno toca un cuerpo y lo despierta 
por él pasamos la noche que se abre 
la pulsación sensible de los brazos marinos

y como al mar lo amamos 
como a un canto desnudo 
como al solo verano

Le decimos luz como se dice ahora 
le decimos ayer y otras partes

lo llenamos de cuerpos y de cuerpos 
de gaviotas que son nuestras gaviotas

Lo vamos escalando punta a punta 
con orillas y techos y aldabas

con hoteles y cauces y memorias 
y paisajes y tiempo y asteroides

Lo colmamos de nosotros y de alma 
de collares de islas y de alma

Lo sentimos vivir y cotidiano 
lo sentimos hermoso pero sombra.

 

   Déjame entrar a tu íntimo alfabeto...

Déjame entrar a tu íntimo alfabeto
para saber lo tuyo por su nombre
y a través de tus letras
hablar de lo que permanece
y también de auroras y de nieblas
Déjame entrar para aprenderte
y girar en tu órbita de voces
hablándote de lo que me acontece
describiéndote a ti
Quiero dar testimonio a los hombres
de tus enes y tus zetas
desnudarte ante ellos como una niña
para que todos se expresen con acento puro.

 

   La noche muere sobre una manzana rota...

La noche muere sobre una manzana rota
La creación recomienza

El alba crece insuperable
compacta en sus disturbios

El hombre pulsa la memoria
abre el instante nuevo
con manos transparentes

Por todas partes la fantasía
de ser entre las horas
la proeza el grito la resurrección

También de la tierra húmeda
de los hechos ya ocultos
llega el movimiento
el segundo perpetuo
la presencia

Una palabra corta en dos tus labios

 

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