• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Homero Aridjis

   Nació en Michoacán, México, en 1940. También novelista y catedrático, participó junto a Octavio Paz de la selección de poetas mexicanos que derivó en la antología “Poensía en Movimiento”, que lleva alrededor de cuarenta ediciones.

 

   A veces uno toca un cuerpo y lo despierta...

A veces uno toca un cuerpo y lo despierta 
por él pasamos la noche que se abre 
la pulsación sensible de los brazos marinos

y como al mar lo amamos 
como a un canto desnudo 
como al solo verano

Le decimos luz como se dice ahora 
le decimos ayer y otras partes

lo llenamos de cuerpos y de cuerpos 
de gaviotas que son nuestras gaviotas

Lo vamos escalando punta a punta 
con orillas y techos y aldabas

con hoteles y cauces y memorias 
y paisajes y tiempo y asteroides

Lo colmamos de nosotros y de alma 
de collares de islas y de alma

Lo sentimos vivir y cotidiano 
lo sentimos hermoso pero sombra.

 

   Déjame entrar a tu íntimo alfabeto...

Déjame entrar a tu íntimo alfabeto
para saber lo tuyo por su nombre
y a través de tus letras
hablar de lo que permanece
y también de auroras y de nieblas
Déjame entrar para aprenderte
y girar en tu órbita de voces
hablándote de lo que me acontece
describiéndote a ti
Quiero dar testimonio a los hombres
de tus enes y tus zetas
desnudarte ante ellos como una niña
para que todos se expresen con acento puro.

 

   La noche muere sobre una manzana rota...

La noche muere sobre una manzana rota
La creación recomienza

El alba crece insuperable
compacta en sus disturbios

El hombre pulsa la memoria
abre el instante nuevo
con manos transparentes

Por todas partes la fantasía
de ser entre las horas
la proeza el grito la resurrección

También de la tierra húmeda
de los hechos ya ocultos
llega el movimiento
el segundo perpetuo
la presencia

Una palabra corta en dos tus labios

 

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