• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Denise Levertov

 

   Nació en Inglaterra, en 1923, aunque en 1948 se instaló en Estados Unidos y formó parte de la denominada Generación Beat. Una antología publicada recientemente en España procura rescatar a las poetas norteamericanas de ese movimiento, incluyendo a Levertov, quizá la mujer que más visibilidad logró dentro de aquel impulso que, pese a ser cuestionador del sistema y la cultura imperantes, mantuvo la discriminación de género.

 

   No tener…

 

No tener sino ser.

El corazón negro de la amapola,

ah, yacer allí como semilla.

Transformarse en la amada.

Mientras el mundo termina, entrar

en la última nota de su música.

 

 

   Para Antonio Machado

 

Aquí, en el bosque de la montaña

una pequeña fuente furiosa

se canaliza a través de jóvenes árboles huecos

hacia un gran tanque de madera biselado con musgo,

y desde allí se desborda a una cisterna de cemento

y desde la cisterna, apaciblemente

en modestos arroyuelos

a la pradera donde pastan las vacas

y encrespados claveles salvajes, blancos y dulces

crecen al borde del sendero.

Machado,

                  viejo hombre,

                                            hombre muerto,

                  quisiera que estuvieses aquí, vivo

para beber de la fría, fiel primavera con sabor a tierra

recibir las numerosas voces

de este arroyo,

ver sus danzas de furia y de ternura,

y escribir el poema austero

que hubieras visto en él.

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.