• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Fernando Pinto do Amaral

 

   Nació en Lisboa, en 1960. El poema que sigue fue tomado de “La luz de la madrugada”, Ediciones sequitur, Madrid, 2010.

 

   Poesía

 

Cuando ya no hay nada

absolutamente nada que decir

y cada día te parece sólo

una larga e inútil secuencia

de veinticuatro horas vacías;

 

cuando una hoja de papel

es un desierto blanco ya sin rostro,

un firmamento sin constelaciones,

una página desnuda, una página

muda,

hay dos rápidos ojos que te hablan

desde siempre de la tierra prometida.

 

¿Consigues fijarlos? ¿No les tienes miedo?

Mira cómo arde de repente su hielo

en el fondo de las pupilas

y no dudes – roba ese vértigo

a la madrugada de Jerusalén

porque hay veces que no hay otra salida

para algunas palabras que aún pueden

ser un arco            una flecha

cerca del hito que nadie conoce.

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