• @jex_javier
    El eclipse del lector es su imaginación
  • @isona_clarck
    Me gustan los lugares deshabitados por promesas sin salida
  • @EvaLopez_M
    La de cosas que pasan sin que ocurran
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    Yo he dormido lo insuficiente como para no tener pesadillas despierta
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    No te asustes, solo es otro futuro mas
  • @arbolador
    Algún día se perdonarán haberse conocido

Horacio Ferrer

 

   Horacio Ferrer nació en Montevideo el 2 de junio de 1933 y murió en Buenos Aires, el 21 de diciembre de 2014. Compositor de canciones e historiador del tango, algunas de sus creaciones compartidas con Astor Piazzolla son conocidas mundialmente.

 

   Milonga para Borges

La luna pampa le entrega
su bastón definitivo,
Jorge Luis Borges, señores,
nos lleva a sus santos sitios.

Van varios Borges en uno:
es el Dios de lo que ha escrito,
es otro el Borges mortal
y es otro que aún no ha nacido.

La historia y la fantasía
sus dones que son lo mismo
toreándose tras su frente
con atareados cuchillos.

Por calles de Buenos Aires
provocará el laberinto
del amor y los cabales
mitos de sueño argentino.

Una voz cantó en Islandia
y otra allá en Palermo antiguo
para que Borges fabule
la angustia de un tigre liso.

¿Qué venturoso arrabal
del mundo lo ha recibido
que las deidades tanguean
en el solar de sus libros?

La rosa va en su solapa
y recordó cien suspiros,
él sólo recuerda un beso
que no fue correspondido.

Las mil y una noches criollas
lo nombran con su cariño,
-Se nos ha muerto el poeta.
Y él dice: -No. No he podido.

Tenga Borges su milonga, sí,
con el respeto debido.

 

   Te quiero che

Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Cuidado que en la calle
cualquiera en que te encuentre,
te haré un amor antiguo,
lindísimo, insolente.
Y allí te voy a dar
mi beso principal,
igual que el primer beso
en la primera ciudad.

Cuando te encuentre,
los municipales que pintan
las rayas blancas y amarillas
en el asfalto, sin saber por qué
llenarán todas las calles de te quieros.
Y la gente, como un raro instinto,
quemará en el medio de las plazas
todos los libros que no dicen te quiero.

Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Armados de un abrazo
y un beso inmemoriales,
que escándalo seremos,
que dos barbaridades,
queriéndonos querer,
yo hombre y vos mujer,
igual que el primer hombre
y la primera mujer.

Cuando te encuentre
voy a salir al escenario del Colón,
y en medio de una función de gala
cantaré un te quiero
del tamaño de una ópera,
y desde el río hasta Liniers,
las chimeneas serán tubos
de un armonium delirante
que tocará te quiero.

Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Ya tengo a mis dos manos
tuteando a tus caderas:
te voy a dejar toda
fecunda de poetas,
un pueblo vas a ser,
¡qué amor que te daré!
Habrá primero un trago
y un cigarrillo después.

Cuando te encuentre,
me convertiré en un alegre
terrorista de te quieros,
para que tiemblen los que no se aman.
Y en nuestro primer abrazo
empezarán a abrazarse también,
los dos últimos enamorados
que habitarán la tierra,
y que un día melancólico y por venir
se dirán: te quiero.

Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Tu blusa y mi camisa
volando en una escoba,
harán un ejercicio
celeste de palomas,
queriéndose querer,
peleando por querer
igual que el primer hombre
y la primera mujer.

Te quiero, quiero, que te quiero, che.
Te quiero, quiero, que te quiero, che.

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