• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Jorge Boccanera (III)

 

   Tres poemas enviados a www.lapoesiaalcanza.com.ar por el poeta argentino Jorge Boccanera (Bahía Blanca, 1952), que forman parte de su obra “Monólogo del necio”, que publica en México en los primeros días de diciembre, en la Feria del Libro de Guadalajara, la Editorial Arlequin. El libro contiene también “Palma Real”, obra con la que Boccanera obtuvo en 2008 el premio Casa de América, que se otorga en España.

 

 

   ANIMALES BORROSOS

                                                     a Juan Manuel Roca

 

Muñón obsesionado, cede el paso,

hay que entregar un sueño,  muerto y alerta, tiritando.

Hurga entre los vendajes del aliento, respírale en la cara

al infortunio y acuéstate a dormir junto a los animales

   borrosos del enigma.

Interroga despojos del silencio en los huesos quebrados

del poema, sube a los carromatos donde viaja la orquesta

   con su tos de perro,  

busca un trofeo de aullidos en el océano de la noche.

 

No alimentes palabras como plantas carnívoras ni

   remiendes plegarias.

Calcula con navajas el azar y separa las hebras  del deseo. 

Luego, a lo tuyo:

escribirlo como la bestia, corregirlo como la bella.

 

Hacerlo y deshacerlo con tu puñal al cinto y el oído

   en el polvo

donde murmura el rastro de la presa y habla una estela

   de humo.

 

A esa ferocidad habrá que desollar, arrancarle colmillos,

arrebatarle el cuero, las aletas, desplumarlo y hervirlo hasta

   que se consuma  

y solamente quede al fondo de la olla,

   polvo de una pregunta.

 

 

   LA TORRE ROJA

 

Avisos luminosos se encienden y se apagan.

Sobre la torre roja me toca vigilar:

cada chispa en la almohada,

la boca de mi madre con dos vueltas de llave,

las palabras que cuentan y los días contados,

las linternas que talan la noche de los sueños,

las vísceras al aire de la selva.

 

Se encienden y se apagan marquesinas.

Me toca resguardar:  

la lengua en llamas de la sordomuda, 

el camino salvaje,

las ollas donde hierve sus colores el bosque,

las cartas del exilio que te rompen la boca

y el que maquilla espejos con estrellas de talco.

 

¿Y los escombros que acarrea el insomnio?

¿Y el ahogado golpeándome la puerta?

¿La que busca en el horno la rosa de la muerte?

 

Sobre la torre roja yo vigilo. 

El ojo del patrón engorda el ganado.

 

 

   AFANES DEL POETA

                                                     a Oscar Hahn

 

Paso el peine,

quito las hojas secas, lo ampuloso,

el oropel y el loro,

los piojos del decir.

 

¿Me salvé por un pelo?

¿Hubo un pelo en la sopa?

 

Otra vez paso el peine, es un peine muy fino,

quito la carambada,

las enumeraciones de la trenza, lo brumoso

y sus rulos.

 

De nuevo paso el peine,

saco el abrojo y el aceite rancio,

el comején,

el troppo ma non troppo.

 

Por las palabras, por los sueños

paso una vez, paso otra vez el peine.

Busco lo despojado, ese vislumbre,

lo desguarnecido.

 

Otra vez paso el peine

por la cabeza calva de la vida.

 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.