• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Dylan Thomas

 

   Nació en Swansea, Gales, el 27 de octubre de 1914, y murió el 9 de noviembre de 1953. La traducción del poema que sigue es de la poeta y traductora argentina Elizabeth Azcona Cranwell.

 

 

   De los suspiros algo nace...

 

De los suspiros algo nace

que no es la pena, porque la he abatido

antes de la agonía; el espíritu crece

olvida y llora:

algo nace, se prueba y sabe bueno,

todo no podía ser desilusión:

tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,

si no de bien amar, al menos de no amar,

y esto es verdadero luego de la derrota permanente.

 

Después de esa lucha que los más débiles conocen.

hay algo más que muerte;

olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas,

él sufrirá por mucho tiempo

porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera

por su soldado sucio con saliva de palabras

que derraman una sangre tan ácida.

 

Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento,

arrepentirse cuando se ha consumido

el gozo que en el sol me hizo feliz,

qué feliz fui mientras duró el gozar,

si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,

las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento

y curarme de males.

 

Si eso bastase: hueso, sangre y nervio,

la mente retorcida, el lomo claramente formado,

que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro,

el hombre debería curarse de su mal.

Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco:

unas migas, un granero y un cabestro.

 

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