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Vinicius de Moraes

 

   Vinicius de Moraes, nació en Río de Janeiro el 19 de octubre de 1913 y murió en esa ciudad el 9 de julio de 1980.

 

   Patria mía

 

Mi patria es como si no fuese, es íntima

Dulzura y ganas de llorar; una criatura durmiendo

Es mi patria. Por eso, en el exilio

Mientras miro dormir a mi hijo

Lloro de nostalgia de mi patria.

 

Si me preguntan qué es mi patria, diré:

No sé. De hecho, no sé

Cómo, por qué y cuando mi patria

Pero sé que mi patria es la luz, la sal y el agua

Que conforman y vuelven líquido mi dolor

En largas lágrimas amargas.

 

Ganas de besarle los ojos a mi patria

De acunarla, de pasarle la mano por el pelo…

Ganas de cambiarle esos colores de vestido (¡auriverde!) tan feos

De mi patria, de mi patria sin zapatos

Y sin medias, patria mía

¡Tan pobre!

 

Porque te amo tanto, patria mía, yo que no tengo

Patria, yo semilla que nací del viento

Y que ni vengo ni voy, yo que me mantengo

En contacto con el dolor del tiempo, yo elemento

De enlace entre la acción y el pensamiento

Yo hilo invisible en el espacio de todo adiós

Yo, el sin Dios

 

Te llevo sin embargo en mí como un gemido

De flor; te llevo como un amor extinto

Pero al que le juré algo; te llevo como una fe

Sin dogma; te llevo en todo lo que me tiene a disgusto

En este living extranjero con calefacción

Y sin techo alto.

 

Ah, patria mía, se me viene a la mente una noche en Maine,

   Nueva Inglaterra

En que todo pasó a ser infinito y nada era tierra

Y vi cómo Alfa y Beta del Centauro escalaban el monte hasta el cielo

Muchos me sorprendieron parado en medio del campo sin luz

A la espera de que surgiera la Cruz del Sur

Que yo sabía, pero amaneció…

 

Fuente de miel, bicho triste, patria mía

Amada, idolatrada, ¡salve!, ¡salve!

Qué más dulce esperanza encadenada

El no poder decirte: espérame…

¡No tardo!

 

Quiero volver a verte, patria mía, y para

Volver a verte me olvidé de todo

Ciego, estropeado, sordo, mudo

Vi mi humilde muerte cara a cara

Desgarré poemas, mujeres, horizontes

Me volví simple, sin fuentes.

 

Patria mía… Mi patria no tiene florón, no ostenta

Ningún lábaro; mi patria es la desolación

De los caminos, mi patria es tierra sedienta

Y playa blanca; mi patria es el gran río secular

Que bebe nube, come tierra

Y orina mar.

 

Más que la más garrida mi patria tiene

Un ardor, un querer bien, un bien

Un libertas quae será tamem

Que una vez traduje en un examen escrito

“Liberta que serás también”

¡Y lo repito!

 

Pongo el oído al viento y escucho la brisa

Que juega con tu melena y la alisa

Patria mía, y perfuma tu suelo…

Qué ganas me vienen de dormir un rato

En tus dulces montes, patria mía

Atento al hambre en tus entrañas

Y al batuque en tu corazón.

 

No diré cómo te llamas, patria mía

Te llamas patria amada, patriecita

Tu nombre no rima con madre gentil

Vives en mí como una hija, eres

Una isla de ternura: la Isla

Brasil, tal vez.

 

Ahora la llamo a mi amiga la alondra

Y le pido que le pida al ruiseñor del día

Que le pida al sabiá

Que te lleve enseguida este avigrama:

“Patria mía, saudades de este que te ama…

Vinicius de Moraes”.

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