• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Augusto Roa Bastos

 

   Nació en Asunción, Paraguay, el 13 de junio 1917. Murió en esa misma ciudad, el 26 de abril de 2005.

 

 

   Destino

 

cada uno cría su íntimo cuervo

en las entrañas de los ojos

así alguno que otro al final

puede contemplar el lado oculto

de las cosas

 

cada uno lleva pegado

a la sed inmemorial de los labios

el trémulo colibrí

de la materia alma

su río de rocío inagotable

 

cada uno está hecho de tierra

de agua de aire de fuego de anhelo

de estiércol

de nada

 

sólo entre tantos no es tan triste

nacer ni vivir

las catástrofes hacen felices

a los profetas

cada uno tiene la suya

muere en su día cada uno

más la persona-muchedumbre

lázaramente se levanta

después de cada cataclismo

cien años más joven

sin ningún artilugio alegórico

 

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