• @Cataperdis
    ¿Cuándo dejamos de bailar solo porque nos estaban mirando?
  • @Lestat1414
    La realidad es una fantasía que se rindió
  • @sylviopolis
    Las personas se van y se llevan sus campos semánticos
  • @Ohzolli
    Ese ángel se llama ausencia. Cuando nos nombra, seguimos siendo ciertos
  • @poeticsilence__
    La madrugada es el primer ojalá
  • @carolineberl
    Mi golpe de suerte fue con un libro
  • @ITalkToRainbows
    Con tanta tecnología ya no se pierden los corazones como antes
  • @karla77_karla
    Uno se reinventa sin remedio cuando el amor ensordece
  • @sognos_
    Deberíamos pagar las consecuencias por adelantado
  • @NaEnEspiral
    Un Nosotros siempre es un dogma de fe
  • PacoParra14
    Échale más tinta a la herida
  • @Srta_Guacamole
    Era música para mis rugidos

Augusto Roa Bastos

 

   Nació en Asunción, Paraguay, el 13 de junio 1917. Murió en esa misma ciudad, el 26 de abril de 2005.

 

 

   Destino

 

cada uno cría su íntimo cuervo

en las entrañas de los ojos

así alguno que otro al final

puede contemplar el lado oculto

de las cosas

 

cada uno lleva pegado

a la sed inmemorial de los labios

el trémulo colibrí

de la materia alma

su río de rocío inagotable

 

cada uno está hecho de tierra

de agua de aire de fuego de anhelo

de estiércol

de nada

 

sólo entre tantos no es tan triste

nacer ni vivir

las catástrofes hacen felices

a los profetas

cada uno tiene la suya

muere en su día cada uno

más la persona-muchedumbre

lázaramente se levanta

después de cada cataclismo

cien años más joven

sin ningún artilugio alegórico

 

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