• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

José Saramago

   Nació en Azinhaga, Santarém, Portugal, el 16 de noviembre de 1922, y murió en Tías, Lazarote, España, el 18 de junio de 2010.

 

   No escribas poemas de amor

 

                                 Rainer María Rilke

 

 

¿Por qué, Rainer Maria? ¿Quién le impide

Al corazón amar, y quién decide

Las voces que en el verso se articulan?

¿Qué nos impone la gallina ciega

De sumar infinito a infinito?

La tan larga escalera que subiste

Se ha roto en el vacío, cuando la sombra

Del Otro en los peldaños se repartía.

Al vértigo aéreo de tu vuelo

Opongo yo la dimensión del paso,

Terrestre soy, y de este ser terrestre,

Hombre me digo hombre, poemas hago.

 

 

   Declaración

 

No, no hay muerte.

Ni esta piedra está muerta,

Ni muerto está el fruto que ha caído:

Les da vida el abrazo de mis dedos,

Respiran en la cadencia de mi sangre,

Del aliento que los ha tocado.

También un día, cuando esta mano se seque,

En la memoria de otra mano perdurará,

Como la boca guardará callada

El sabor de las bocas que ha besado.

 

 

   Amanecer

 

Navego en el cristal de la madrugada,

En la dureza del frío reflejado,

Donde la voz ensordece, laminada,

Bajo el peso de la noche y el gemido.

 

Abre el cristal en nube desmayada,

Huye la sombra, el silencio y el sentido

De la nocturna memoria sofocada

Por el murmullo del día amanecido.

 

 

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