• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Raúl González Tuñón

 

   Nació en 1905 en Buenos Aires, donde murió en 1974.

 

   Apuntes para este libro

 

La juventud que huye como un ciervo herido

La libertad que muere como un viejo patriarca

El destino que mira como espía del tiempo

La aventura que tiene la llave de la calle

El albatros que vuela sobre el navío náufrago

La botella arrojada al mar con un mensaje

Los sueños de los niños inventando países

El secreto que oculta la guitarra en su caja

Los ojos de los muertos que ven nacer las lilas

La luna allá esperando la primera visita

Aquello del pasado que mantiene vigencia

Y el porvenir que nace como un niño, desnudo.

 

Nostalgia – devenir – soledad – multitud –

Ah Hölderlin, ya encontraremos

El rumbo de las islas perdidas.

 

(Nota: cada uno de los versos de estos “apuntes” es recuperado por el autor para dar título a sucesivos poemas. Así sucede con el poema que sigue).

 

 

   Aquello del pasado

   que mantiene vigencia

 

                                                      El pasado muere y renace en cada generación.

                                                                                       José Carlos Mariátegui

 

La juventud también es un estado de ánimo

y una manera de vivir, como la poesía.

Una actitud, un pasaporte a la aventura

y a sus contradicciones y sus salvajes riesgos.

Sí, ya lo sé, hay jóvenes de mente vieja y viejos

que hasta el fin mantienen su actitud, la rosa fresca

          del coraje.

Y toda rebelión impone luego su propia ley, su ritmo

y es cuando el equilibrio organiza la audacia,

distribuye los gestos de la sangre

y decanta lo que hubo de extremismo infantil

y de grito de moda en su barullo.

 

Cuando sabe enlazar a los hechos de hoy

          -inapelables-

de la violencia y el amor,

aquello del pasado que mantiene vigencia.

 

 

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