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Si no hay genialidad con la poesía, lo mejor es pasarse a la novela: fórmula del chileno Electorat

El escritor chileno Mauricio Electorat insiste en la novela, con una nueva publicación, a partir de la ratificación de una suerte de autocondena: cree que no tiene “genio” suficiente, no al menos el de los autores a los que admira, para escribir poesía. “Cuando tú no eres genial y quieres escribir, sólo te queda la novela”, afirma.

 

   En verdad, sí publicó libros de poemas, “Crónica de Perú”, en 1978, en Chile; “Un buey sobre mi lengua”, en 1987, en París; y “Fuerte mientre lorando”, en Barcelona.

   Nacido en Santiago en 1960, Mauricio Electorat publica ahora por Alfaguara “Pequeños cementerios bajo la luna”, su quinta novela. Recibió varios reconocimientos, entre ellos el del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Está radicado en Chile, después de padecer exilio durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

   Patricio Olavarría, de la publicación El Mostrador, le recordó su actividad como periodista, a la que el escritor le atribuye la facultad de haberlo puesto en “relación directa con la realidad social, con la discusión política”, al tiempo que lo considera “una escuela de concisión”.

   Ante otra pregunta, expresó que “la poesía, como el periodismo, es también un escuela de estilo, diría que es ‘la otra’ gran escuela para un narrador: un buen verso no puede ocupar un párrafo. La buena poesía –la única legible, por lo demás, y no hablo aquí de estilo ni de registros de lengua, sino de genio‑ provoca una emoción estética que abre la puerta al pensamiento bajo la forma de una ‘intuición’ del mundo”.

   Propuso tomar un verso de Pablo Neruda, y citó: “Yo no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero”. Y uno de Gonzalo Rojas: “¿Cuánto me queda en la trampa?”

   Y explicó de inmediato que “esas líneas pueden encerrar en sí mismas un cuento, una novela, una sesión de psicoanálisis, una conversación escuchada en el metro. La poesía es síntesis máxima: pensamiento hecho palabra. Pero es también acción: hay algo de religioso, de sacerdotal en la actitud del poeta, por eso es que no puede haber poetas mediocres, pero de alguna manera todos los novelistas somos mediocres, no somos geniales, no al menos como lo son los grandes poetas, y cuando tú no eres genial y quieres escribir, sólo te queda la novela”.

   No obstante, dijo a El Mostrador que “entró en literatura” con los poetas, entre quienes nombró a Rimbaud, Apollinaire y Saint-John Perse, y luego sus compatriotas Enrique Lihn, Jorge Teillier, Raúl Zurita y Rojas.

   Ellos y otros “fueron de una gran generosidad humana, fueron una escuela viva, mejor que cualquier universidad”.

   El reportaje continuó por sus experiencias y sensaciones en el exilio. Específicamente sobre lo literario, dijo que estudiando literatura y leyendo a grandes autores españoles comprendió que “yo no tenía, ni tendría jamás, ningún genio, es decir, ninguna ‘personalidad’, ninguna ‘máscara’ poética. Y que, por lo tanto, sólo me quedaba el arte literario de la modernidad, esto es: la narrativa”.

   No obstante, agregó: “Le tenía tal respeto a la narrativa que sólo cuando me encontré en París, lejos de mi lengua materna, me atreví a escribir narrativa. Total, nadie se iba a enterar, era como una actividad secreta, un poco vergonzante, a la que me dedicaba durante mis largas horas de portero de noche en un hotel de barrio, ¿qué podía perder?”

   El reportaje, que es muy extenso y abarca varios temas, está disponible en este enlace:

http://www.elmostrador.cl/cultura/2017/08/14/mauricio-electorat-escritor-chile-es-su-poesia-y-no-otra-cosa/

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.