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La poesía es "un acto de buena voluntad", afirma el peruano Enrique Verástegui Peláez

La poesía es siempre “un acto de buena voluntad”, dice el autor peruano Enrique Verástegui Peláez, quien no expresa preocupación por un impacto cuantitativamente escaso entre los lectores. Afirma que el movimiento "Hora Zero" fue la mejor etapa para la poesía peruana.

 

   Sobre el nivel de dificultad de ser poeta en su país, afirma que “todo depende del talento y del autocultivo para producir poesía, aun cuando esta no sea para la gente una necesidad. Si la poesía suscita algo, así sea solo en una persona, entonces habrá valido la pena”.

   Nacido en Lima, en 1950, Enrique Verástegui Peláez aún no se puso a examinar el material que se salvó del terremoto de agosto de 2007, cuando su casa en la calle O’Higgins de San Vicente de Cañete, 140 kilómetros al sur de la capital, quedó con daños graves, recuerda el diario El Comercio.

   “Esa casa era el útero al cual yo siempre volvía, y ahora ya no tengo a dónde volver”, explicó.

   Conserva sus libros, pero tras la muerte de su padre no pudo retomar un diario que venía escribiendo desde los 80. “Ya iba por 1.500 páginas. No supe cómo enfrentar una muerte ineludible”.

   Agregó que no sabe dónde está ese material, porque aún tiene que revisar cajas.

   El Comercio le preguntó cómo se va a enfrentar a ellas, a lo que respondió: “Con terror. Con ilusión. Haré lo que todo el mundo hace en las librerías: acariciar los libros, mirarlos”.

   Consultado sobre cuál fue el mejor momento de la poesía peruana, dijo resueltamente: “Cuando apareció Hora Zero”. Se trata del movimiento vanguardista fundado en los 70 por Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz, quienes le dieron nacimiento con el manifiesto “Palabras urgentes”.

   El de Hora Zero “fue un trabajo permanente, de todos los días y eso durante toda una vida, a tal punto que se va a producir a través de la poesía un cambio en la sociedad. Fue un momento importante en Perú”.

   Esa generación fue llamada “parricida”, continuó, porque “mató” a los padres, “los poetas del 50 y 60. Cuando yo me inicié en Hora Zero, propuse escribir poesía al modo de las grandes sinfonías, Beethoven, Handel. Entonces todos empezaron a escribir poemas largos”.

   El Comercio preguntó porqué se terminó ese movimiento, a lo que dijo: “Terminó –si es que terminó, no sé– cuando sus integrantes se empezaron a casar; dejamos de andar juntos. Cada quien tenía interés en formar un hogar. Digamos que Hora Zero se silenció porque sus miembros han pasado a la clandestinidad para escribir sus libros”.

   El diálogo, anticipo de una entrevista más extensa, está disponible en este enlace:

http://elcomercio.pe/somos/enrique-verastegui-mi-casa-canete-utero-siempre-volvia-noticia-451331

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