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"Bailar las palabras", el impulso de la bailaora María Pagés

Un poema de José Saramago, “Alzo una rosa”, hizo sentir a la bailaora María Pagés la necesidad imperiosa de “bailar las palabras”. Aquellos versos fueron el primer paso de un camino que la aproximó no solo al gran escritor portugués sino también a otros autores. La artista está convencida de la gran proximidad entre poesía y flamenco.

 

   Es que, dijo, “si escuchas el cante sabes que estás escuchando un poema”. Si las palabras transmiten emociones, ellas vienen con una música y eso es lo que pone al cuerpo a expresarlas.

   Nacida en Sevilla en 1963, también coreógrafa, María Pagés participó de realizaciones cinematográficas, como “Carmen” y “Flamenco”, de Carlos Saura. Las obras coreográficas con su propio emprendimiento, “Compañía María Pagés”, son muy numerosas y elogiadas. Acumula gran cantidad de reconocimientos, desde el primero en 1996, el Premio Nacional de Coreografía ADE, seguido entre otros por el Nacional de Danza, en 2002; reconocimientos en Andalucía, Jerez y Madrid; la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, en 2014, y al año siguiente el Premio al Mejor Espectáculo de Danza Internacional en Santiago de Chile.

   Se presentó a fines de agosto en Santander, en el cierre del ciclo “Escénicas del Casyc” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y a propósito de ello fue entrevistada por El Diario Montañés, al que relató que tras aquel descubrimiento que le permitió el poema de José Saramago se aproximó también a los versos de Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández y Ben Sahl, entre otros.

   “Alzo una rosa” la llevó a bailar, dijo al periódico, “unas palabras que ni siquiera tenían melodía , durante un minuto y medio, y eso permitió acercarme aún más a la poesía, que desde entonces ha estado muy ligada a mi trabajo y a mi forma de entender la danza”.

   El flamenco la lleva a la misma proximidad. “Si escuchas el cante sabes que estás escuchando un poema”, explicó.

    Y el diálogo con la poesía se da también con su marido, el poeta marroquí El Arbi El Harti. “Hay muchos otros poetas que me gustan. Normalmente va por ciclos. El año que escribimos ‘Yo, Carmen’ estaba inmersa en la poesía femenina. En cada trabajo voy descubriendo otros hombres y mujeres. Luis Cernuda, por ejemplo, que además es paisano, es otro de mis poetas favoritos”.

   Insistió en la “emoción” que hay en las palabras y agregó que los poetas “son los que mejor saben conjugar esos sentimientos. En eso se parecen a la música. Las notas sueltas no dicen nada, pero si las coge un buen compositor y las une... Así que para mí bailar palabras es como bailar música. Porque la música es poesía y la danza es música. La danza, y el flamenco en este caso, es capaz de poder interpretar y transmitir todo eso”.

   La nota original está disponible en este enlace:

http://www.eldiariomontanes.es/culturas/hacemos-poco-sentimientos-20170830212457-ntvo.html

 

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