• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
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    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Toquinho y María Creuza evocan a Vinicius de Moraes en La Fusa

Los músicos brasileños Toquinho y María Creuza se presentaron en Buenos Aires para recordar a su compatriota Vinicius de Moraes, muy celebrado y popular en la Argentina, idolatrado en los ámbitos musicales y recordado por “La Fusa”, un disco grabado en estudio en Buenos Aires aunque evocando el ambiente de café-concert. Ese registro concitó, además, la participación de músicos argentinos.

 

   Toquinho, paulista, guitarrista y compositor, aunque también cantante, y María Creuza, cantante bahiana, dieron un recital en el teatro Gran Rex de la capital argentina, y recordaron a Vinicius casi de la única forma posible: por su talento, en la poesía y la música, y por su espíritu festivo y dotes de Don Juan.

   La reconstrucción de los hechos en la época de la grabación, en los años 70, incluyen el hecho de que Vinicius, una vez diseñado el proyecto del disco, se presentó ante el responsable del sello editor Trova, Alfredo Radoszynski, quien era su amigo, para expresarle dudas: se definió como un artista que no era buen vendedor de discos y le dijo que temía que un fracaso comercial arruinara a la compañía discográfica.

   Radoszynski le dijo que más que el resultado económico lo movía el honor de producirlo y grabarlo, y así fue como el disco quedó registrado en dos noches de trabajo, en ambos casos desde la medianoche a las ocho de la mañana, es decir en “horario Vinicius”.

   Cuarenta y seis años después, Toquinho y María Creuza recrearon varios de los temas inolvidables de “Vinicius de Moraes en La Fusa”, nombre de un café concert donde se habían presentado originalmente los tres artistas.

   La bossa nova estaba por entonces impactando en una parte del público argentino, lo que requería presencias no solo de Vinicius sino también de Dorival Caymmi y Baden Powell, entre otras glorias de esa corriente musical.

   El primer tramo del espectáculo estuvo a cargo de Toquinho, de 69 años, quien matizó con anécdotas, inevitablemente risueñas, sobre Vinicius. Luego se presentó María Creuza, quien a los 72 años conserva en la voz muchas de las virtudes que la erigieron como un baluarte de la bossa nova.

   Al momento de “Eu sei que vou te amar”, uno de los muchos temas extraordinarios del disco, Toquinho se rió de su amigo Vinicius: “Escribe unos versos que dicen que va a amar a la mujer por toda la vida, pero se casó nueve veces. ¡Poeta mentiroso!” Luego de las risas del público, aclaró, por si fuera necesario: “la canción es linda”.

   En un texto escrito para la reedición del disco, en junio de 1989, Radoszynski le dice al poeta: “Tu disco fue, a pesar de tus temores iniciales, uno de los más grandes éxitos discográficos en el mundo entero. Tanto, que luego siguió una nueva grabación con María Bethania y Toquinho en el mismo estilo simple, sencillo, del primero, estilo que tanto te gustaba”.

   En aquellas dos noches aportó la percusión un músico argentino, “Chango” Farías Gómez, con la sensibilidad caudalosa que lo caracterizaba, tanto que asumió e interpretó la bossa como si hubiera nacido escuchándola.

   Muchos años después, para demostrar que las corrientes musicales más consolidadas de América del Sur tienen un tronco común, “Chango” Farías Gómez grabó una canción en la que pasa con total facilidad de un tema de “bossa nova” a una zamba, ritmo típico de los ámbitos rurales de gran parte de la Argentina.

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