• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Espacio Abierto

Graciela Ovejero, de Argentina

   Poema enviado por Graciela Ovejero, de Mar del Plata, Argentina.

   Otros textos de la autora están disponibles en:

   http://www.farestaie.com/arte/para-leer/8-poesia/569-ovejero-graciela/12-una-mujer-sobre-mis-espaldas-y-otros/

 

   Esta noche

Seré ceibo bebiendo tu río
en la distancia de tu piel
encontraré el camino pleno.
 
Amándote, encendida
en mi piel descansarán
tus dedos tibios
y en las mejillas
y en los ojos
el fuego de tus besos
incendiará mi cuerpo.
 
El viento con su remolino
allí, despertará tu mano.

Voy a rescatarte esta noche
para que no hables con mi sombra.

Ricardo Ulloa López, de Chile

   Poema enviado por Ricardo Ulloa López, de Nancagua, región de O’Higgins, Chile. El autor publica textos en www.rulloalopez.com, un espacio que tiene aún en etapa de preparación.

 

   Esperando las loicas en septiembre

Incluso el lunar de mi espejo
abandonó el color de las loicas

amortajadas por la penumbra
de aquel martes de septiembre

oliendo la debacle de los emblemas
con sus alas infinitas de lluvias

ignoraron que el corvo
irrespeta el silencio de la compasión

y las ráfagas fratricidas
buscan matar las ideas

esperando la noche para ver caer
las últimas hojas de ese otoño

el dictador dedicó su mísera historia
a silenciar de canto a miles de loicas

nadie impidió le alojara
otras miles de espinas
en su pechuga de sangre.

Esa última mañana el amor
se resistió a matar las utopías

vistiéndose de aroma de menta
y pétalos de rosa silvestre.

Estuve esperando dieciséis inviernos
para que las loicas
volvieran en septiembre.

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