• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
  • @ciruelle
    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
  • @DivinaOnix
    También lo imposible puede ser amado
  • @LunaPara2
    El que se va en silencio, lo ha dicho todo
  • @Ghouls99
    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
  • @siete_verdes
    Es espesa, grumosa y fría. Llamémosla decepción
  • @JanoTwoFaces
    Dejad de ordenar caos y provocad alguno
  • @sammasathi
    Sueño, luego insisto
  • @TISHA77
    La poesía también es presagio
  • @juanita_amore
    Escribir porque el tiempo nos viene a leer
  • @z_zyanya88
    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Espacio Abierto

Leandro Area Pereira, de Venezuela

 

   Poema enviado por Leandro Area Pereira, de Caracas, Venezuela. Este poema forma parte de un libro inédito del autor, que ya tiene tres obras publicadas.

   Pereira difunde textos sobre temas de actualidad en el espacio:

   http://leandroareaopina.blogspot.com/.

   Está presente en Twitter, en la cuenta @leandroarea

 

    Era adiós

Cómo me conozco esas tardes
en que se dice adiós
y no se vuelve atrás.

Así de precipicio eran tus ojos
en el vaivén de un puente levadizo
sobre el fondo insondable de tus labios callados.

Era adiós
no había vuelta de mares
cuando ya el corazón recala en otro puerto.

Solo el cuerpo sobraba
el alma ya era ida
y tu vestido flotaba entre las olas.

Era definitivamente adiós
míralo ahora
como quien siente a la muerte
que regresa.

 

Alfredo Linares, de Argentina

 

   Poema enviado por Alfredo Linares, de la ciudad de Salta, Argentina. El autor publica textos en:

   http://latinoamerica--alfredo.blogspot.com.ar/

 

   Nocturno en Frutillar

 ¿No logramos en esa noche deslumbrada
-con el blanco de las sábanas enrolladas
en los cuerpos despojados y anhelantes-,
una nota, una gota, una lágrima, y tu mirada?

El espacio en el amor no tiene límites;
ni la rosa, ni el perfume, ni tu encuentro.
Es tu piel que se asoma temblorosa,
son las piernas enlazadas en la espera.

(En el lago y el volcán de su retrato).

¡¡Y por fin como el triunfo en la batalla;
con tu cuerpo y con el mío en uno solo!!
¿Fue tu sello de tesoros escondidos?
O las brisas, y las noches, y las lunas.
...
¿Es que asoman los recuerdos y una flor?
¡No! Es Osorno devorado por su espejo!

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